El aprendiz de maratoniano

Historias sencillas de carreras

domingo, 29 de diciembre de 2013

Resumen 2013

Se me ha ocurrido graficar mi evolución, por un lado, en los km y ritmos de entrenamiento de los últimos años (los que tengo registrados) y por otro, mis tiempos en 10k, media maratón y maratón. Solo una conclusión, si quieres mejorar, entrena más y mejor.

sábado, 23 de noviembre de 2013

La decadencia de MAPOMA

Hace años, MAPOMA era la Maratón número 1 de España. Fue la primera gran Maratón popular de España y es la maratón de la ciudad más grande de España. Pero año tras año, la Maratón de Madrid se ha ido empeñando en convertir la carrera en un negocio, olvidándose de los maratonianos. Cada año, más fallos de organización, peor bolsa del corredor, peor trato a los maratonianos. Con la obsesión de llenar la Castellana de gente para poder hacer una buena foto, han colocado una media y un 10k para engañar a los incautos con cifras que pretenden demostrar que es ‘la maratón más grande de España’, como muchos periodistas narraron el pasado mes de abril. MAPOMA, para los maratonianos que la corremos, una carrera cada año peor. Pese a que cada año sube un poco el número de “finishers” la carrera no consigue realmente despegar como ha hecho Barcelona, y con seguridad va a hacer Valencia.
¿Qué hacen Barcelona y Valencia que no hace Madrid?. Los próceres de MAPOMA (a los que ahora se ha unido el sonrisas Chema Martínez) debieran hacer una profunda reflexión sobre lo que están haciendo bien otras maratones y lo que ellos están haciendo cada año peor. La Maratón de Madrid tiene historia, un recorrido mítico y bonito, una fecha perfecta,… Pero es inadmisible el trato que se da al corredor y los fallos garrafales de organización que año tras año no se corrigen. La publicidad cada año engaña a unos cuantos, pero el boca a boca es poderoso y está haciendo estragos a la carrera.
Queremos un Maratón de Madrid fuerte, importante. Y si hay que dar un paso atrás para saltar más lejos, a lo mejor hay que replantearse muchas cosas, como la organización de una Media y un 10k que mucho molestan a los maratonianos que son los que debieran ser protagonistas.

Los números, que se expresan en esta gráfica y figura, cantan. O se hace algo, o en pocos años MAPOMA no tendrá maratonianos.

 "Finishers" 2008 2009 2010 2011 2012 2013
Barcelona 7634 8132 10115 12467 16010 14776
Madrid 7335 7954 7663 8001 9569 10164
Valencia     3107 5682   9648



domingo, 20 de octubre de 2013

100 km Pedestres de la Comunidad de Madrid: vergonzoso

Hoy se han celebrado los XXVII 100 km Pedrestres de la Comunidad de Madrid. En principio sobre un “llamado” circuito cerrado de 10 km al que había que dar diez vueltas, en el barrio de Vallecas. Nuestro entrenador, Antonio Gallardo, histórico corredor popular de Madrid (no hace falta aquí recordar su curriculum como corredor, pero solo recordar que es uno de los pocos corredores que ha corrido todas las maratones de Madrid y el único de ellos aun capaz de correr una maratón por debajo de 3 horas). Antonio ya ha corrido otras veces 100 km (hace un par de años fue segundo absoluto en los 100 km Madrid-Segovia) y no abandona una carrera por cualquier motivo.
Antonio llevaba preparando meses esta cita y estaba ilusionado porque llegaba preparado y pensaba que podía hacer un buen papel (y como decimos en nuestro mundo “pillar cacho”).
Todo el grupo se entrenamiento se ha volcado hoy en la carrera, tratando de animarle y compañarle a lo largo del trayecto. Ha sido un ejemplo más de cómo el atletismo, siendo un deporte individual, también es un deporte de equipo.  Y todo se ha visto frustrado por la desastrosa organización, una vez más auspiciada por la R.F.E.A., que parece que en vez de velar por los intereses de los corredores se preocupa mucho más de figurar y “pillar”. Hoy, por 35 euros de inscripción, una camiseta normalita, escaso avituallamiento y lo más alucinante, un circuito abierto al tráfico. En la mayoría de los tramos, ni siquiera unos conos que protegieran a los corredores. A primeras horas de la mañana, con el tráfico escaso, no existía riesgo para los corredores, pero a medida que avanzaba la mañana de domingo, en un país sin cultura de carreras populares (“ya están aquí estos gilipollas corriendo y dando por saco en el tráfico”)  los nerviosos conductores, incluyendo autobuses y camiones de la basura, atosigaban cada vez con más peligro a los corredores.  Los pocos policías municipales, no solo no daban preferencia (y protección) a los corredores, sino que ¡a veces paraban a los corredores en un cruce para que pasaran los coches!. Algo inaudito en un campeonato oficial.
Después de siete vueltas, setenta kilómetros, y de un par de incidentes con peligro con conductores nerviosos, Antonio se ha retirado. No lo han retirado ni el cansancio, ni los calambres, ni una lesión. Lo ha retirado una calamitosa organización auspiciada por la R.F.E.A. Para colmo no le dejaron pasar por el arco para acabar la séptima vuelta, acogiéndose a una estricta aplicación de la normativa de la carrera. Ya podían haberse acogido a otros principios que aseguraran la seguridad de los corredores.

Una vez más, una vergüenza. Lo siento Antonio, no te merecías esto y ellos no se merecían tenerte en esta carrera.

miércoles, 16 de octubre de 2013

Maratón de Chicago, 2013

Hace poco más de un año, cuando ya tenía todo preparado para viajar a Chicago para correr la maratón, un accidente de moto me metió en un quirófano para ser operado de mi rodilla izquierda tres días antes del día que tenía que correrla. Cuando se abrieron las inscripciones para este año, me apunté corriendo para sacarme la espina de la frustración que supuso no poder correr esa maratón. Once meses después de aquello y tras un verano duro preparando la maratón, me apareció un dolor junto al tendón de Aquiles del pie izquierdo, que al principio ignoré, pero que pronto no solo no cesaba con el descanso, sino que aumentaba día tras día incluso parando de correr. Parecía que la maratón de Chicago estaba gafada. De todas formas parece que siempre pasa algo antes de una gran maratón. Aparecen dolores, se baja el rendimiento, entran los nervios,… Pero esta vez el dolor es real, intenso y duradero. Me puse en manos de mi fisio, y después de varias sesiones, combinadas con descansos y entrenamientos suaves, cuatro días antes de la carrera estaba en un avión volando a Chicago con un dolor sordo y continuo cerca del tendón de Aquiles. Los que hemos hecho de correr maratones parte de nuestra vida, parece que nos cuesta rendirnos ante una posible lesión que puede ir más allá de la próxima maratón. Quizás por eso me llevo para el avión el libro “¿Por qué corremos maratones?, a ver si, más que otra cosa, me reafirmo en  mi voluntad de correr con dolor. Porque correr, voy a correr.

Previo a la maratón.
La “segunda ciudad”, la “ciudad del viento”. Los indios que la habitaban la llamaron Chicago, que significa “campo de cebollas maloliente”. Chicago es una ciudad preciosa. Impresiona por muchos motivos. Es la primera ciudad del mundo que tuvo rascacielos, y no cualquier rascacielos. Después del incencio que destruyó la ciudad a finales del siglo XIX, no hay arquitecto que se precie en el mundo que no tenga un edificio singular en Chicago. Edificios que compiten en soluciones innovadoras, espectacularidad, belleza. Chicago es un muestrario de arquitectura moderna. Pero además es mucho más. En Chicago hay arte, innovación, música (jazz!),  vida,… El hecho de que el tiempo que nos acompañó fuera soleado y cálido, hizo que la ciudad brillara de una manera especial. Sus edificios, el río Chicago, el lago Michigan, sus museos, sus vistas desde arriba (espectacular tanto desde el Hankcok como desde el Willis) y desde ‘enfrente’ (el skyline nocturno desde el planetario es de película), sus rincones, parques (incluyendo el Millenium),… hacen de esta ciudad algo realmente singular. Además la ciudad es muy amigable desde el punto de vista del transporte público (se puede llegar a todos sitios en autobús o en metro) y de sus amables habitantes del medio oeste, que reciben al visitante sin los modos de otras grandes ciudades. Solo sorprende lo dados que son a montar escandaleras con el claxon cuando algo les obstaculiza. En Chicago, más concretamente en la Northwestern University, nació a finales de los cincuenta la Ciencia e Ingeniería de Materiales, disciplina de la que vivo y que adoro, y es también el campus de esta Universidad un paraíso frente al mar que es el lago Michigan.
La feria del corredor.
Podríamos definirla como “americana”, en su sentido más peyorativo. Enorme. Colorida. Multitudinaria. En la feria tomas contacto por primera vez con los voluntarios de la maratón, que como en otras carreras que he corrido en EE.UU. son espectaculares en su trato a los corredores. Amable es poco. Se desviven por los corredores y por ayudarles en aquello que necesiten. La organización tiene varios “shuttle” hacia la feria que está un poco perdida. Y allí, cientos de puestos, como siempre con material deportivo y con publicidad de otras carreras. No me pareció barata, pese a lo cual se hacía caja de forma compulsiva (no a mi costa). Me sigue pareciendo increíble los precios que ponen las multinacionales del ramo a camisetas, zapatillas,… Sobre todo a las que conmemoran la maratón que se va a correr, cuya vida es muy efímera.
El día de la carrera.
La carrera, su primera oleada, en la que yo salía, empezaba a las 7.30. Yo me levanté a las 4.30 a desayunar (con el cambio horario no tiene mucho mérito), y a las 5.45 me fui hacia la zona de salida, en el parque Grant (al sur del parque Milenium, el centro de la ciudad).
Me levanté con un talón mucho más dolorido que los últimos días, pese al quasi-reposo, por lo que por mi cabeza pasaban todo tipo de malos augurios. Eso, junto a la ausencia de entrenamientos serios en el mes anterior a la carrera (7 salidas cortas en 30 días, menos de 60 kilómetros) hizo que me planteara una carrera muy distinta a la que hubiera soñado cuando entrenaba en el mes de Agosto y hacía mis tiradas largas.
En el metro, y en el camino del metro a la entrada del recinto de salida (estrictamente prohibido a todo aquel que no llevara un dorsal), riadas de corredores en mitad de la noche, a la luz de las bien iluminadas calles del centro, especialmente la calle Michigan, que corre paralela al parque.
Había varias puertas de entrada. Cerca de la que me tocó, un homenaje a una estación de metro de Paris, ciudad en la que se inspiró la Chicago post-incendio en el diseño de sus calles. El guardarropa estaba a pocos metros de la playa (Chicago tiene  playas) y junto a la fuente Backingham,  preciosa, y lugar de visita turística ahora cerrado para nosotros. Se ven muchos corredores por todos lados, nerviosos, haciendo cola en los servicios móviles, tomando bebidas isotónicas o energéticas, abrigándose porque hace algo de fresco. Para mi gusto, la temperatura perfecta, sin el temido viento de Chicago. El día perfecto. Qué lástima de talon.
Tras dejar mis cosas en el ropero, decido quedarme para correr con mi camiseta corporativa de ‘tiras’ y una manta gentileza de una línea aérea que luego tiraré. Me dirijo al corral B, inmediatamente detrás de donde está la élite. Y allí a esperar el momento de salir.
Como en todas las carreras en EE.UU. y después de un minuto de silencio por las víctimas de Boston, en un sepulcral silencio, se canta a capela el himno americano. En esta ocasión, miles de corredores se sumaron al coro, resultando un momento de gran solemnidad. Tras presentarse por megafonía a las estrellas que iban a correr, comienza la carrera.
La carrera.
Temperatura perfecta, ambiente extraordinario, motivación,… Todo perfecto si no fuera por mis piernas faltas de entrenamiento en la recta final y por un talón-tendón tocado y dolorido. Decido arriesgar y marcar un buen ritmo, pero con el objetivo de correr de 5 en 5 kilómetros. Para mí la carrera iba a ser de cinco kilómetros, al final de los cuales decidiría si empezaba otro tramo. Mi objetivo era llegar al primer control, luego al segundo,… Cuando pasé la media maratón, con las piernas más pesadas que en otras ocasiones, sabía que podía acabar, y el dolor de las piernas empezaba a apagar el dolor de mi pié.
La carrera es espectacular. Pasa por todos los barrios de Chicago (“loop”, “magnificient mile”, parque Lincoln, “Little Italy”, “Greektown”, incluyendo el barrio chino, donde todos los voluntarios son chinos. Avituallamientos prácticamente contínuos de isotónicas y agua, luego platanos. En el km 30 geles. Todo impecable (salvo que solo había controles de tiempo cada 10 kilómetros). Y los voluntarios, de matrícula de honor. Animación en todo el recorrido, estilo americano, gritando y empujando a los corredores. “Recuerda que has pagado por esto” leo en una pancarta.
La carrera es rápida, prácticamente plana. Solo se suben los pequeños puentes y al final una ligera cuesta para entrar de nuevo al parque Grant. Después de dos horas corriendo se nota el calor y se empieza a hacer más dura, especialmente en mi caso donde mis piernas dejaron de responder mucho antes de lo que hubiera querido. Puede mantener el ritmo que me había impuesto hasta pasado el km 35 y luego, a sobrevivir. Con todo bajé cinco minutos de 3horas 30min.  Mi 4º mejor tiempo.
La llegada, re-entrada al parque Grant es espectacular. Miles de personas desgalillándose por empujarte a la meta. Meta que al final llega con esa enorme mezcla de sentimientos que solo se pueden entender si se ha pasado por allí. Alegría, satisfacción, orgullo, emoción. Y otra vez los voluntarios. Felicitándote, cuidando de ti. Te ponen la manta térmica, la medalla, te dan de beber, hielo,… Te hacen sentir importante (¿no sería posible enseñar a los voluntarios de MAPOMA cómo se hace esto?).
En la llegada un superfiestorro con música en directo para corredores, familiares y amigos (eso si, las consumiciones a cuenta de cada uno).

Una maratón más compartida con mi hermana Beatriz que me apoyó de forma entusiasta, con Marc Manzano, compañero de fatigas, y con unos nuevos amigos, Mari y Ernesto. Ha sido mi maratón número 21. Mi séptima maratón fuera de España. Mi cuarta “major”. Como todas, está más por ser la última y por todo lo que pasé hasta llegar a la meta, una maratón realmente especial. 

lunes, 22 de julio de 2013

I Maratón Misteriosa (Trescasas, Segovia)


El pasado domingo, el 21 de Julio, corrí una Gran Maratón, la I Maratón Misteriosa (Trescasas, Segovia). Fue una maratón misteriosa, clandestina, que corrimos 24 amigos en un circuito abierto y que conseguimos acabar 21. Es la maratón con menos participantes que he corrido (hasta ahora era Toral de los Vados, León).  Una maratón puede ser grande por muchos motivos: por su organización, el número de participantes, el entorno,… Y esta es una Gran Maratón por muchos motivos. La ha organizado Javi Sanz, coleccionista de maratones, que además la corrió con nosotros. Otra cosa no será, pero de Maratones, Javi sabe. Y ese saber, junto con un inmenso cariño, lo ha volcado en la organización de esta maratón. En el empeño le ayudaron su familia y la de su (nuestro) amigo Luis Barba, que por colaborar renunció a correrla, lo que aún le da más mérito. Luis coordinó el avituallamiento, en el que también colaboraron nuestras mujeres y acompañantes. Gracias a todos ellos vivimos una experiencia inolvidable.
Previo a la Maratón.
Mi mujer Ana y yo nos presentamos en la Casa del Tío Telesforo  el viernes por la noche. Javi nos enseñó con detalle la casa, en la que todo es un homenaje a la Maratón. Cada habitación está dedicada (y decorada) a una gran maratón (de entre las muchas que Javi ha corrido): Marrakech, Pekín, Roma, Paris, Londres, Berlin, Nueva York,… Nuestra habitación era la dedicada a Berlín, la número 3, que fue además el dorsal que se me asignó para la carrera. La casa está decorada con mucho mimo, y se ve que con mucho cariño. En el salón podemos encontrarnos una vitrina con todas las medallas de las maratones corridas por Javi. En el sótano hay un fabuloso gimnasio. Frente a la casa nos encontramos el Pico de la Atalaya, que supone un reto permanente a todos los corredores que visitan la casa. Existe el reto de conseguir el mínimo tiempo corriendo hasta la cima y vuelta, campo a través. El record actual está en 53 minutos. El sábado por la tarde, antes de la maratón, Javi (de nick Hinojo en el Foro de Carreras Populares) se pegó una subida de aperitivo en menos de una hora. Javi Sanz homologa los tiempos de los que se atreven. La casa del Tío Telesforo es un buen sitio para pasar unos días para corredores que quieran un lugar agradable para correr, en un entorno muy bonito y con un buen gimnasio para complementar los entrenamientos.
El sábado lo dedicamos a turismo, que en la zona donde estamos es de muy alto nivel: La Granja, Pedraza, Palacio de Riofrío,…
Por la noche, cena de la pasta, organizada en la casa rural. Macarrones con tomate y pollo a la plancha regado con cerveza y vino.
La organización.
Podríamos decir que muy buena. Teniendo en cuenta el tipo de carrera que era, perfecta. Es una maratón clandestina, por lo que no podemos esperar calles cerradas, indicaciones,… Se organizaron tres grupos a tres ritmos para evitar pérdidas, pero además uno de los participantes, Gerardo, hizo de ‘corredor escoba’. El avituallamiento perfecto, como en las mejores carreras. Agua y bebidas isotónicas. Control de paso en cada avituallamiento. Dorsales personalizados (cortesía de Carreras Populares), y al final, platano, turrón, cerveza, más agua e isotónicas y hasta trofeo de “finisher”. ¿Se puede pedir más a una carrera así, donde además no hay inscripción?. Piscina disponible para darse un baño al final.
La carrera.
La carrera es un reto para cualquier maratoniano. Es un circuito en asfalto, con algunos pequeños tramos que se corren en una vereda de tierra y con un buen desnivel. Como decimos los corredores, “dura de cojones”.
Antes de las 8 de la mañana, casi una hora antes, la casa andaba revolucionada. Los nervios previos a toda maratón. Nos fuimos aglomerando corredores y familia en la puerta de la casa, donde iba a ser la salida. Allí foto histórica. Y Javi tuvo otro gran detalle. Nos trajo, para dar la salida, a Agustín Fernández, campeón de España de Maratón en 1975 y dos veces olímpico de maratón, todo un lujo.
La carrera empieza cuesta abajo, en dirección a Segovia. Pese al ambiente festivo que había antes de la salida, los primeros kilómetros los hicimos en silencio, un silencio un poco raro. EL ambiente estaba muy húmedo por la lluvia que había caído por la noche, y pese a que la temperatura era agradable, la alta humedad nos puso a sudar a todos rápidamente. El grupo que iba a 4horas 30 minutos, se quedó rápido descolgado, pero el resto arrancamos juntos. Ibamos tan callados, que Angelín, llegó a decir “¿qué pasa, que ya os estáis reservando para  el hachazo final, cacho perros…?”. Era una maratón de amigos, pero una carrera, aunque misteriosa, es una carrera. El ritmo era algo más rápido de lo previsto, pero era cuesta abajo y aun no hacía mucho calor.
Pronto nos llevamos la primera alegría, en el km 5 con el primer avituallamiento. Allí estaban nuestras parejas y amigos con los primeros ánimos…
AL llegar a Segovia, primeras dudas al callejear, pero al final no había pérdida, había que subir al Alcázar. Subir significa cuesta enorme. Primera pendiente potente y por primera vez se rompe el grupo de delante. Nos ponemos en fila. Tremenda cuesta. Después de coronar el Alcázar, comienza un suave descenso por el centro de Segovia hasta llegar al Acueducto, donde empieza otra vez la pendiente hacia arriba. Hay que “subir” hasta la granja. Para entonces un gran grupo se había vuelto a formar en la cabeza de la carrera.
Se van sucediendo los avituallamientos y las anécdotas.  Pasado Segovia, hacia el 20, se retiran Angelín y Antonio (Angelín iba a correr solo 10 ó 12 porque venía tocado). Pasada la media, casi nos arrolla una manada de vacas jaleadas por sus pastores a caballo. Cruzaban la CL-601 y a punto estuvimos de despistarlas hacia la carretera. “Que me la montáis…!!!”, gritaba el pastor, y qué razón tenía. En ese tramo es cuando más temíamos la aparición de la Guardia Civíl (íbamos por un carril bici donde estaba prohibido circular peatones), pero no aparecieron. Pasada la media, preciosa vista del Embalse del Pontón Alto.
Y sigue la cuesta hacia la Granja. Y se vuelve a romper la carrera.  Al coronar, otro avituallamiento y enfilamos hacia Valsaín por un precioso camino. Por equivocación cogimos un sendero lateral (para evitar la carretera) que nos metió una cuesta de pendiente increíble, y de propina. A la vuelta no dejamos el sendero de la carretera, claro. De pronto, sin una nube encima de la cabeza, nos cayó un chaparrón. Javi Martín comenta “claro, en una Maratón misteriosa, lluvia misteriosa…”. No nos vino mal porque ya hacía mucho calor.
Al volver a entrar en la Granja, y después del avituallamiento, enfilamos los jardines del Palacio, dentro de los cuales alcanzamos el punto más alto de la carrera. Pese a la dureza, un lujazo. Los guardias del Real Sitio alucinaban. Luego nos contaron los compañeros que llegaron detrás que al final hasta hacían de guía del camino a seguir. Al legar al Mar, nos damos la vuelta y empezamos a bajar. Es el momento de la verdad de todas las maratones, allí donde no queda nada de lo que echar mano, allí donde no se sienten las piernas y uno se pregunta dónde están las rodillas.
Pero antes de llegar a casa, la carrera tenía otra sorpresita. Entre el 34 y el 38 una cuesta largúiiiisima. Cuando parecía que acababa, seguía y seguía. Cuando por fín llegas al cruze que lleva a la Casa, a la meta, oigo a Javi sanz que venía detrás “hay que dar una revuelta para completar el recorrido!” y, efectivamente, miro el GPS y marca poco más de 41 km. Efectivamente hay que dar una revuelta al pueblo. Y hacia allá me dirijo con Javi Martín que se había puesto a mi lado un par de kilómetros antes. La revuelta se hizo eterna. Al final vimos la casa y llegamos. Una más. Cansados, pero muy, muy satisfechos. Orgullosos de haber participado en esta I Maratón Misteriosa. Al final fueron 43 km (según el GPS).
Aplausos de los ya llegados, familia, amigos. No hay una multitud, pero nos sentimos igual de bien. Y según van llegando los compañeros (y nuestra única compañera, la brava Idoia), vamos acogiéndolos con cariño y aplausos. Cuando llega Julio Verdejo, con Gerardo, últimos en llegar, estamos todos esperándoles con una ovación: “campeones, campeones, oe, oe, oe”.
Inolvidable.
Aquí va la clasificación de los afortunados que hemos corrido esta carrera:
1. Carlos Utrilla 3:41
2. Teo F. Conde 3:41
3. Miguel Campos 3:47
4. José Luis Ramos 3:47
5. Melchor Sáiz-Pardo 3:47
6. Raphael Curtil 3:47
7. Andrés Fernández 3:49
8. Javi Muñoz 3:57
9. José Manuel Torralba 3:57
10. Javi Sanz 3:58
11. Javi Martín 3:58
12. Jorge García 4:06
13. Pepe Turón 4:11
14. Emilio Diago 4:11
15. Abel de Frutos 4:11
16. Ray Naranjo 4:40
17. Luis Simó 4:46
18. Idoia Esnaola 5:01
19. Antonio Huerta 5:01
20. Gerardo Sánchez 5:35
21. Julio Verdejo 5:35
Angel Granizo (retirado en el 20)
Antonio Jurado (retirado en el 20)
Francisco Saavedra (retirado en el 30)
La post-maratón.
Acabamos celebrándolo en un asador cercano (por el que pasamos dos veces en la carrera) con comida típica segoviana: picadillo, judiones, morcilla,… y claro cochinillo y cordero a elegir.  Por culpa de la ley antitabaco no pudimos ver a Hinojo disfrutar de su puro de finisher, aunque si pudimos oírle cantar un par de arias.
¿El futuro?.
Javi dice que la II Edición es un misterio. Solo espero que si se organiza, los que ya la hemos corrido tengamos enchufe para poder volver a correrla.
Aquí está el recorrido.

sábado, 8 de junio de 2013

UC3Marathon: más que una pasión compartida.

Cortesía de Carlos J. Bernardos

Ayer celebramos la comida de fin de temporada en casa de Pepa. Ya es una tradición que todos los años, al acabar el curso, Pepa nos invita a comer una paella (precedida por cuantiosos aperitivos y casi siempre un salmorejo). Entre todos llevamos para beber, y Carlos (el Teleco) suele preparar su ya reputado tiramisú. Este año acompañado de bizcocho y filloas. 

Nos hemos juntado más de quince “miembros” del grupo y una vez más ha sido un rato fabuloso con bromas, risas, buena comida y bebida, compañerismo,… Poco a poco hemos ido configurando un grupo muy variopinto, donde convivimos personas de todos las esferas de la Universidad, junto con amigos que nada que tienen que ver con la Universidad, pero que han sido atraídos y absorbidos por el grupo y que ya son parte nuestra. 

La vida Universitaria es compleja, llena de trampas, recelos, a veces traiciones y falta de compañerismo, especialmente entre personas de diversos estamentos y distintas culturas universitarias. En UC3Marathon coincidimos personas de todas las esferas y todas las culturas (al menos de la Escuela), y somos más que un grupo que comparte la pasión por correr. Hemos llegado a ser el sueño teórico de lo que debiera ser la “actividad prototipo extra-curricular universitaria”, lo universal, que aglutina en un mismo proyecto estudiantes, profesores, personal administrativo,… Y hemos llegado hasta aquí no solo sin la ayuda de las estructuras y autoridades académicas, sino a pesar de ellas. Hemos conseguido superar la inercia negativa de las jerarquías (para los que curiosamente a veces parece somos una molestia) para llegar a configurar un grupo compacto, solidario, motivado,… creo que podría decir que ejemplar. La rivalidad solo aparece cuando se cruzan apuestas con torrijas (otra de nuestras tradiciones). Somos amigos que compartimos los triunfos (los buenos resultados de uno son de todos), las decepciones (los malos resultados los asumimos todos), las lesiones (las lesiones de uno también son de todos) y por supuesto muchos buenos momentos. La semana que viene muchos del grupo correremos una carrera por la casa de campo y después nos regalaremos un picnic debajo de un pino, donde volveremos a echar unas risas.

Ayer echamos de menos a los que no pudieron estar con nosotros, porque como en esas familias que se quieren, cuando falta alguien el resto añora la ausencia. Pero también disfrutamos de los nuevos “atletitas” (como nos llama Antonio, nuestro entrenador y en parte responsable de lo que somos) que han compartido por primera vez esta tradición y que enriquecen, y mucho, el grupo.

¡Qué suerte tengo por ser parte de este grupo!.

viernes, 17 de mayo de 2013

Maratonianos expoliados. No importa, son africanos.


Se levantaron muy temprano para evitar que ningún retraso les impidiera llegar al aeropuerto de Nairobi a tiempo para coger el avión que les llevaría a algún lugar de Europa y de allí a Londres. Venían juntos desde Eldoret, la meca mundial de los corredores de fondo. Hoy, la meca de los maratonianos. No hay lugar en el mundo que haya producido más campeones en la historia del atletismo.

En el autobús hay pocas bromas. Aunque muchos pertenecen a la élite más selecta, la maratón de Londres es un momento de gran importancia en su temporada. Importante por muchos motivos. Los que van a hacer de liebre, porque se van a embolsar un buen dinero, probablemente su principal ingreso del año. Los que van a competir, porque además del fijo de salida, si alcanzan un puesto arriba de la clasificación, definitivamente habrán hecho el año. Y mucho más. Londres es una Major, Una de las maratones más seguidas del mundo donde si uno hace un buen papel, son muchos los ojos que estarán allí tomando nota.  Además es una maratón donde se pueden dar las condiciones para una buena marca. Una MMP o un record quizás. Todos se juegan mucho en Londres. Por eso el ambiente es un poco tenso, porque todos tienen mucho que perder, y lo de menos es el prestigio.

La mayoría de los maratonianos africanos negros de élite, no ostentan de su poderío atlético. Y menos cuando están entre ellos, donde todos tienen la facultad de correr muchos kilómetros seguidos por debajo de tres minutos. Se miran en silencio con esa mirada profunda que se te clava en lo más hondo del alma. Desde esa mirada se adivinan los sacrificios de los últimos meses. Esos meses doblando entrenamientos. Los más de 250 kilómetros semanales. Las tiradas largas. Las series de calidad. Parte de ese tiempo en el entorno perfecto de Eldoret, en altura y corriendo por sendas de arcilla.

A pocos kilómetros del aeropuerto, se produce un atasco y sin saber cómo ha ocurrido, tres hombres armados entran en el autobús que desvían de la carretera principal. Todos miran con los ojos muy abiertos. “No puede ser”. De forma metódica van expoliándoles uno a uno. Dinero, material deportivo, pasaportes… Todo se va por la borda. Alguno se pone muy nervioso al ver cómo Londres se va por el desagüe y esos desalmados, violentos, la toman con los atletas. Les golpean, les causan lesiones. En unos pocos minutos todo acaba.

Esto ocurrió unos días antes de la pasada Maratón de Londres. He buscado la noticia por internet y no la he encontrado. Ni en la prensa local ni en la prensa internacional. Nada en la prensa europea. Ni radio, ni televisión.

Solo una pregunta: ¿qué hubiera ocurrido si algo parecido le pasa a media docena de futbolistas de la segunda división de futbol de España? 

lunes, 29 de abril de 2013

Carta abierta a los organizadores de la Maratón Popular de Madrid


He participado en 7 Maratones de Madrid, la primera en el año 2004 y la última el pasado domingo. Si dejamos a un lado el aspecto sentimental de que “es la maratón de mi ciudad”, en las primeras ediciones que corrí me sentí muy orgulloso de lo que considero “mi maratón”. Una buena organización, un trato al corredor correcto, muy buena bolsa del corredor, trato cariñoso en la llegada, buen avituallamiento en meta,…
Desde esas primeras participaciones (y no han pasado muchos años) veo con gran preocupación cómo la carrera se está convirtiendo en un gran negocio (no sé exactamente para quien), donde el trato a los corredores de maratón se ha deteriorado de forma exagerada, y donde el boca a boca de las redes sociales están convirtiendo la Maratón de Madrid en una carrera totalmente desprestigiada, eso si, entre los corredores. Pero no se olviden que una gran maratón no la hacen nunca los medios, sino los corredores.
Dejando a un lado las cosas positivas (que aún quedan), centrémonos en las negativas. A los que corremos maratón, no nos gustan muchas de las cosas que están sucediendo en esta carrera.
No nos gusta la manipulación de cifras. Entendemos lo importante que es la foto de la Castellana llena de corredores, pero no entendemos cómo se manda el mensaje a los medios de que “26000 personas correrán la maratón”, cuando mucho menos de la mitad realmente se atreven con la distancia. Entendemos que es una manipulación burda que a la larga perjudica a la carrera. Además, no nos gusta una salida compartida con gente que corre a otros ritmos y que claramente nos perjudican a los que debiéramos ser los protagonistas (los maratonianos). En otras maratones donde se hacen coincidir varias carreras, las salidas no son al mismo tiempo para no perjudicar a los maratonianos. Ya es bien conocido en el mundo de las maratones la manipulación de cifras de la Maratón de Madrid (desde hace años), donde la diferencia entre los supuestamente inscritos y los que acaban es muy distinta (el pasado domingo, entre las tres carreras no acabaron más de 20000 de 26000 supuestos inscritos).
No nos gusta el trato que nos dan en la Maratón de Madrid. A la pifia del “guardarropa a distancia” del año pasado, se ha pasado al esperpento de este año. Doce (¡¡¡DOCE!!!) furgonetas para alojar bolsas de más de 20000 personas hicieron que la gran mayoría de corredores pasaran más de media hora peleando por dejar sus cosas (impidiendo llegar a los cajones de salida con el tiempo suficiente que requiere una carrera de este tipo). Muchos no llegaron a tiempo a la salida. Muchos iniciaron la carrera cargando con sus pertenencias que tuvieron que dejar en el camino a algún familiar o amigo. Y en la llegada, el guardarropa parecía un mercadillo donde cualquiera se podía llevar cualquier bolsa. Todas nuestras cosas tiradas por el suelo (menos mal que al final no llovió) sin ningún control ni vigilancia (ya hay videos en youtube que dan auténtica vergüenza). ¿Esa es la gran imagen que queremos transmitir?.
Si se ponen corrales de salida, hay que poner controles a la entrada de los corrales. Si no ¿para qué? ¿Y de que sirven los corrales si los ritmos de 10k. media y maratón son distintos?.
Hemos pasado de tener una de las mejores “bolsas del corredor” a la bolsa más cutre que recuerdo de todas las maratones que he corrido. De los tiempos en los que había varias camisetas, regalos, chubasquero, mochila,… a la bolsa de este último maratón donde lo único que había además de la camiseta es una jarra con pegatina. Y el detalle más cutre:¡un solo imperdible para colocar el dorsal!
Cuando uno llega a la meta después de 42,195 km espera varias cosas. Lo primero que te abriguen y, sobre todo, conseguir tu medalla. Para los maratonianos populares la medalla del maratón es el bien más preciado. El pasado domingo se acabaron las medallas. Cientos de corredores, muchos de ellos extranjeros, se fueron sin medalla jurándose no volver nunca más. Y en todos los maratones, la medalla “te la ponen”, no te la tiran envuelta en una bolsa. Y esperamos un avituallamiento suficiente y bien organizado. Después de una maratón no estás para hacer colas y el domingo, las colas para coger un zumito o una barrita eran de cientos de metros. Yo opté por no hacerlas. Todavía recuerdo los tiempos en los que había caldo caliente y una buena cerveza esperándote.
Y no nos gusta el recorrido. Ya sabemos la cantinela de la orografía de Madrid. Pero siete kilómetros por la casa de campo y preparar el final de la carrera cuesta arriba no tiene sentido (más que para el burócrata que diseña sobre plano). Solo organizando la carrera al revés se ganaría mucho, pero claro, eso implicaría cortar más tiempo el tráfico. Mucho me temo  que acabaremos dando dos vueltas por Madrid Rio para no molestar.

Me parece estar oyendo los argumentos de que en lo fundamental (atención médica, servicios,...) es una "buena maratón", pero hasta en eso nos estamos quedando atrás: cabinas W.C. cerradas en el recorrido, patinadores sin reflex ni vaselina a partir de la mitad de la carrera, ausencia de apoyo sanitario en todo el recorrido de la casa de campo (ni un solo ciclista, ni un solo patinador,...). Es cierto que un cáncer de la carrera son los corredores con dorsales falsificados que sin ninguna consideración utilizan todos los servicios (e incluso entran en meta con todos los honores), pero eso no es excusa para una organización que debe ser capaz de controlar este problema.
¿Por qué no aprenden de cómo las grandes maratones cuidan a los corredores? Y no hace falta que se vayan a las grandes Maratones. Dense una vuelta por la maratón de Barcelona, la de San Sebastián, la de Sevilla, Castellón,… Nos dan mil vueltas.
Qué pena. Es la Maratón de mi Ciudad y no puedo hablar bien de ella.

domingo, 21 de abril de 2013

La semana de las dudas


Una vez más, a una semana de una Maratón (esta vez la maratón de Madrid), empieza la semana de las dudas. Mi amigo Javi Sanz le llama a este conjunto de sensaciones “lascagaleras de la muerte”. Yo le llamo “la semana de las dudas”. Dentro de siete días, si todo va bien, a estas horas habré terminado mi maratón número 19. La última vez que estuve en esta tesitura, no era consciente de que al día siguiente un accidente iba a acabar de manera tajante con todas esas dudas (pero eso es otra historia). ¿Por qué la semana de las dudas? Da igual el número de maratones que hayas corrido, da igual que conozcas todas las sensaciones que se viven en una maratón, da igual cómo hayas entrenado, todo da igual. Hoy, después del último entrenamiento serio para la maratón, empieza la semana de las dudas.

Ya está todo hecho. En esta semana solo queda trotar algo para mantener el tono muscular y cuidar un poco la alimentación. Ya no hay vuelta atrás y ya poco podemos hacer. Pero te asaltan mil dudas sobre lo que ya has hecho: ¿habré entrenado suficiente?¿habrán sido suficiente las tiradas largas que he hecho? ¿Corrí los suficientes kilómetros por semana? Dudas sobre las sensaciones que se sienten: pesadez de piernas, cansancio por los meses de entrenamiento (físico y mental), nervios,… Cualquier dolorcito se interpreta como algo grave, cuando muchas veces solo está en tu cabeza. Y dudas sobre la carrera que te espera: ¿hará buen tiempo, calor frío, lluvia,…? ¿qué llevaré puesto? ¿Qué cenaré la noche antes, qué desayunaré? Y mucho más ¿podré aguantar el ritmo que me asegure el tiempo que busco? Dudas, mil dudas. Casi todas ellas consecuencia de los nervios que produce siempre enfrentarse a una maratón. Cuando no has corrido ninguna, por eso mismo. Cuando has corrido muchas, por eso mismo.

Dudas, muchas dudas.

martes, 16 de abril de 2013

Yo también soy bostoniano


La Maratón de Boston no es una maratón cualquiera. Hay muchas circunstancias que la hacen especial. Es la maratón popular más antigua del mundo, la maratón moderna pionera (se corre desde 1897). Es la única de las grandes maratones que se corren ‘en línea’, lo que imposibilita que se puedan batir records homologados. Es una de las maratones con mayor participación femenina (normalmente más de un 40%). Se corre en lunes, el día de los Patriotas (el tercer lunes de Abril de todos los años), día donde se conmemoran algunas batallas de la guerra de la independencia.  Es, creo, la primera maratón que impuso para participar tiempos de cualificación, por lo que no es sencillo poder correrla. Boston es, en definitiva, una gran carrera por muchos motivos, lo que hizo que fuera incluida desde el principio en las Marathon Majors (hoy son seis maratones en el mundo con esta categoría, además de Boston, Nueva York, Chicago, Londres, Berlín y Tokio).

Hace tres años corrí la Maratón de Boston (fue ‘mi primera Major’) y fue una experiencia única. No solo la Maratón en sí misma, sino todo lo que viví en el entorno de la Maratón fue inigualable: la organización, los voluntarios, la ciudad volcada en la carrera. Porque es en Boston donde uno se da cuenta cómo una ciudad se puede integrar en una carrera, más que la carrera en la ciudad. Allí todo el mundo vive la Maratón, mucho más que en ningún otro sitio. La Maratón es parte de Boston, y de los bostonianos.  Viven la maratón como algo muy especial y más de medio millón de personas jalean y empujan desde el ganador hasta el último en cruzar la meta.  En la crónica que escribí a mi vuelta de Boston, reviví como pude presenciar, más de ocho horas después de empezada la prueba, a la última persona en cruzar la meta. Era una mujer muy mayor, anciana. La carrera estaba oficialmente cerrada. Sin cronómetros, sin voluntarios esperando. Pero la ciudad respetó el circuito y la llegada hasta que ella cruzó el arco de meta, protegida por un coche de policía y aplaudida por cientos de personas que aún estaban allí animando.

El atentado de la Maratón de Boston, no solo ha matado y herido a personas. Estoy convencido de que la ciudad se siente virtualmente  agredida y todos se sienten víctimas, porque su Maratón, su carrera, ha sido atacada. Después de haber participado en esa carrera, de donde me traje tantos buenos recuerdos, tantas buenas sensaciones, yo me siento, para siempre, ciudadano de Boston. Y este atentado también lo siento contra mí. Hoy más que nunca yo también soy bostoniano.

sábado, 23 de febrero de 2013

Cosas que se dicen y no se deben decir a un maratoniano.

Gracias a una idea que tomé del blog Sosaka Runner abrí el tema a debate en foro de "Carreras Populares". ¡Y el tema está dando mucho de sí!. Véase la recopilación:


No veo que estés perdiendo peso. 
Correr es aburrido. 
¿Por qué te preocupas tanto por un dolorcillo de nada?. 
¿Estás seguro de que correr una maratón es sano?. 
Vaya pies más feos tienes. 
Ya casi estamos ahí, ya no queda nada. 
No me puedo creer que TÚ vayas a correr una maratón. 
¿Cuánta distancia vas a correr en esa Maratón?. 
¿No te sientes culpable dejando a la familia sola todo ese tiempo que dedicas a correr?. 
¿Cómo has quedado? ¿en qué puesto? 

Los negritos ya hace rato que pasaron 
Ya no vas a ganar 
¿Ya no corres?
Verás cuando tengas 60 años ... 
Lo que no te gastas en tabaco te lo dejas en zapatillas
¿ Por qué corres si ya estas delgado ? 
Tu corres mucho porque tienes mucho tiempo libre, si yo tuviera el tiempo que tienes Tu.has quedado el ciento y pico !(a lo mejor de una carrera de 5000 personas), ¿ y para eso entrenas tanto ? 
¿ No crees que ya no tienes edad para ir por ahí dando carreras ? 
¡ Como se nota que trabajas poco, si trabajaras lo que yo no te quedarían ganas de correr tanto !
¿Cómo vas a correr con el calor que hace? 
... a las pocas semanas, te dice la misma persona: ¿Cómo vas a ir a correr con lo que llueve?
y tanto correr para venir ahora a beber cervezas...
Poniendo ladrillos te quería yo ver, tanto correr y tanta mierda.. :) 
Y donde recojo tus huesos? ( esta frase de buen rollo). 
Una maratón dices ...., de 10 km? ( de gente muy cortita). 
Pero tu...., tu no estas bien , a todos los que os da por correr, estais locos ( de mi médico favorito)
Que esas palizas que te metes no tienen que ser buenas. 
Hay que llegar a viejo lo mejor posible. Esta es para enmarcarla jajajaja 

¡A ver si va a ser que correr maratones es de gilipollas!
Parece que otra vez andas cojeando, ¿has corrido otra maratón? 
Un pico y una pala te daba yo. 
Y la hierba de tu padre sin segar 
Este año no estás tan moreno como el año pasado, ¿has entrenado menos? 
Tú pégate al negro
Encima teneis que pagar..... 
No bebas mas cerveza que mañana no ganas.
¿No estás demasiado delgado?
¿Y cuánto hay de premio?
Correr es de cobardes
¡Pues si que te vas lejos a correr un maratón!
¿Te llevo en coche a...? (al pueblo de al lado, es que estaba ya casi allí jeje) Para continuar diciendo: te vas a mojar
¿ Y TU TIENES HUEVOS DE CORRER UNA MARATON?

Continuará...

sábado, 26 de enero de 2013

Correr bajo cero: Helsimborg, Suecia


 Varias veces ha corrido en Suecia, especialmente en Helsinborg. Por motivos de trabajo, de vez en cuando he venido a esta pequeña ciudad sueca que está en frente de su homónima danesa, Helsingorg. Una pequeña lengua de agua separa las dos ciudades, los dos países. De cuando en cuando, se hiela y se puede pasar andando. Cuando hicieron el puente (de Malmo) que une estos dos países, parecía que este hubiera debido ser el lugar apropiado, pero al parecer aquí las corrientes son grandes  y el mar muy profundo. Aún les queda el ferry para pasar al otro lado. Al lado del ferry está el Hotel Marina Plaza, un hotel muy agradable con bonitas vistas y una sauna con vistas al mar en la quinta planta. Muchas veces he dormido en este hotel y siempre entro y me voy con buenas sensaciones. Tiene un gran patio interior, que de día es muy luminoso y de noche es acogedor. EL hotel está junto al puerto desde el que, pasando junto un antiguo edificio de aduanas, se puede pasear (y correr) por un camino junto al mar que acaba convirtiéndose en algo parecido a un paseo marítimo. Este paseo conduce a la pequeña playa de Helsimborg, playa que invaden los suecos tan pronto sube un poco la temperatura y sale el sol. He corrido muchas veces en Suecia, pero casi siempre (excepto una vez en Höganäs que corrí con nieve) con buen tiempo. Esta vez, con una ola de frío recorriendo Europa, de forma excepcional, estamos a -7, -10 ºC… Venía preparado para tal temperatura, o al menos yo lo pensaba, pero la compañía aérea con la que vine, decidió por mi que esta semana no iba a correr. Y tenía ganas de correr por muchos motivos, entre otros comprobar si era posible correr ‘a gusto’ a esa temperatura. Después de cuatro días, por fín mi equipaje llegó, y con él mis pertrechos para correr con frío: mayas, verdugos, guantes, ropa térmica… Uno de mis colegas también corría y decidimos aventurarnos juntos.

Antes de salir había que decidir cuantas capas ponerse y de qué ropa. Ambos optamos por una primera capa de ropa de alto nivel antitérmico, segunda capa también de manga larga (tipo sansilvestre-vallecana) y una tercera capa cortavientos (estábamos al lado del mar). Por abajo yo pensaba ponerme doble maya, pero mi compañero no tenía y le cedí una de las mías. Por supuesto guantes, gorro, verdugo,….

Echamos a correr por el puerto  y el paseo marítimo a ritmo de 5 min/km y pronto, aunque parecía mentira, entramos en calor. Era ya de noche (en Suecia anochece en invierno en seguida) y el termómetro marcaba -7ºC.  Corrimos bajo un cielo raso lleno de estrellas, con Dinamarca de fondo, en dirección al palacio de Sofiero, pasando por la playa, dejando atrás las caseta-sauna junto al mar y desembocando en el carril bici de la carretera, hasta llegar a la entrada del palacio. Luego regresamos por el mismo camino. Quizás porque íbamos con miedo a pasar mucho frío, lo cierto es que no lo pasamos y resultó muy agradable. Al quitarme la ropa, tenía los muslos ‘como quemados’ del frío, pero al rato mis piernas recuperaron su color habitual. A la mañana siguiente, muy temprano repetí la experiencia (algo menos de distancia) pero con -10ºC. Misma ropa, pero peores sensaciones. Esos tres grados parece que son  ‘otro nivel’, y pasé más frío en las manos y piernas (soportable).  Bueno, pues prueba superada. Con buena ropa, sí que se puede correr con, al menos, ‘este’ frío. Después, en el hotel, nos esperaba la sauna.

Aqui tenéis el recorrido.

viernes, 11 de enero de 2013

Correr en dos continentes: Estambul



Aunque facturé una maleta para poder traerme las zapatillas, pensaba que me iba de Estambul sin darme una carrerita. Llegué anteayer y no había tenido un minuto libre. El día que llegué por culpa del retraso del avión fue imposible. Ayer, todo el día en una reunión de trabajo y hoy la cosa iba por el mismo camino. Al final, la reunión se disparó y acabó antes de lo previsto. Iba a poder darme una vuelta por esta impresionante ciudad, y además, iba a poder cumplir con mi ritual viajero: procurar correr en todas las ciudades que visito. Después de una rápida visita al Gran Bazar y un largo paseo por la ciudad, me dispuse a hacer mi particular turismo en zapatillas.  Desde la puerta de mi hotel (el Kalyon, en la península Eminoyu, Av. Kennedy) hay una excepcional vista del Mar de Marmara y del Bosforo) y desde allí comienza mi trote. Son las 4 de la tarde, casi anocheciendo, con esa luz mágica que ilumina el Cuerno de Oro. Iba, por primera vez, a entrenar en dos continentes a la vez: Europa y Asia. Por la Avenida Kénnedy voy bordeando la península en dirección al puente Galata, a través del cual voy a pisar el otro continente (Asia). Una vez al otro lado del Cuerno Dorado, corro por la calle Tersana y regreso a Europa por el puente Ataturk. Antes paso por el mercado de pescado, junto al puente, todavía con gente bullendo. Hace frío, exagerado por la brisa marina. Cientos de pescadores a ambos lados de los dos puentes, y gran atasco de coches en ambos nexos entre los dos continentes. El sol casi se ha ido y la luz es mágica. A la vuelta, antes de llegar otra vez al puente Galata, espectacular imagen de la mezquita Yeni Cami y de todas los minaretes de la zona vieja (Eminoyu). De vuelta por la Av. Kénnedy y con todo el océano de frente regreso a mi punto de partida. Para completar unos pocos kilómetros más sigo hasta otro mercado de pascado donde se puede elegir lo que se va a comer. Ya es de noche y regreso por el mismo camino al hotel. Al final han sido 13 km entre los dos continentes. 

Maratones que he corrido

  • Maratón de Madrid: 2004 (3h 58m), 2005(3h 56m 42s), 2006(4h 15m 34s), 2007 (4h 06m 49s), 2009 (3h 40m 20s), 2012 (3h 19m 36s), 2013 (3h 13m 59s), 2014 (3h 40m 58s), 2015 (3h 19m 33s)
  • Maratón de Donosti: 2007 (4h 4m 52s)
  • Maratón de Toral de los Vados: 2008 (4h 11 m 16s)
  • Maratón de Marrakech: 2009 (3h 58m 4s)
  • Maratón de Oporto: 2009 (3h 30m 34s)
  • Maratón de Zaragoza: 2009 (3h 56m 32s)
  • Maratón de Sevilla: 2010 (3h 47m 27s)
  • Maratón de Boston: 2010 (3h 29m)
  • Maratón de Nueva York: 2010 (3h 28m 38s)
  • Maratón de Málaga: 2010 (3h 52m 16s)
  • Maratón de París: 2011 (3h 29m 43s)
  • Maratón de Berlín: 2011 (3h 23m 28s)
  • Maratón de Castellón: 2011 (3h 20m 14s)
  • Maratón Misteriosa (Tres Casas, Segovia), 2013 (3h 54m)
  • Maratón de Chicago: 2013 (3h 25m 37s)
  • Maratón de Londres: 2014 (3h 27m 58s), 2016 (4h 1m 18s)
  • Maratón de Amsterdam: 2014 (3h 28m 6s)
  • Maratón de Lisboa: 2015 (3h 34m 56s)
  • Maratón de Valencia: 2016 (3h 40m 32s)
  • Maratón de Tokio: 2017 (3h 39m 38s)

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