El aprendiz de maratoniano

Historias sencillas de carreras

sábado, 3 de septiembre de 2011

Historias de la maratón: el prepotente.

Hece un par de años tuve la ocasión y el privilegio de correr una maratón como si fuera un corredor de élite. Fui al mismo hotel que los maratonianos de élite, puede compartir comidas y charletas de colega con ellos, recoger el dorsal por la vía ‘vip’ en la feria del corredor, tomar la salida en la zona reservada a la élite y llegar desde el hotel y volver al hotel en un autobús especial,… Todo esto es difícil vivirlo siendo corredor popular y yo tuve la suerte de vivirlo y conocer, en primera fila, cómo son estas personas a las que llamamos corredores de élite.

En las mismas condiciones que yo, estaba invitado un político de bajo nivel, pero del que podían depender ciertas subvenciones, que iba a enfrentarse a su primera maratón después de haber corrido varias “medias” y acompañado por un entrenador personal (uno de sus jefes de sección). Este hombre, no se mezcló en ningún momento con los corredores de élite, algo que yo no podía entender. Los corredores populares de maratón, sentimos verdadera adoración por esos “extraterrestres” capaces de correr más de 42 kilómetros a ritmos cercanos a 3 minutos el km. En los pocos días que duró la experiencia no le vi ni siquiera hablar con ninguno de ellos.

La tarde anterior a la maratón, los invitados “no corredores profesionales” salimos a dar un paseo por la ciudad. Este hombre no se preocupaba, pese a ir con su entrenador, ni de hidratarse ni de cuidar las piernas en una caminata quizás algo exigente. Yo le pregunté en un par de ocasiones si no necesitaba beber y cuando aprecié su mirada de desdén desistí de insistir. A una hora determinada yo me retiré a descansar al hotel. Antes de irme le comenté ¿no te estás dando mucha paliza antes de la Maratón? Su respuesta también desdeñosa es que no iba a dejar el paseo y que iba a cenar un buen pescado en el centro de la ciudad. Yo le recomendé pasta pero imagino que no hizo caso (¿qué pensaría su supuesto entrenador?).

El hotel donde estábamos, de forma excepcional y gracias a los corredores de élite, nos permitió desayunar a las 6 de la mañana (tres horas antes de la salida). Tuve la suerte de compartir desayuno con el que luego fue ganador de la carrera, y no solo compartí desayuno, sino anécdotas, experiencias, sentimientos. Un auténtico privilegio. El político, no apareció por allí. Más tarde, cuando le vi en la salida me dijo que él no desayunaba antes de una carrera. “Pero una maratón no es una carrera cualquiera” creo que le dije.

En la salida me lo volví a encontrar. Equipamiento deportivo de última generación, mallas largas (hacía algo de fresco, pero ¿una maratón entera con malla larga?), camiseta técnica y cortavientos impermeable (lloviznaba suavemente y luego llovió durante la carrera). Ipod, cronómetro,… Vamo lo que llamamos un corredor “fashion” con todos los detalles. Allí estaba también su entrenador personal, terminando de arreglar con la organización, ¡que le pusieran una moto o una bici para seguir a su jefe! Pues sí, el señorito empezó la maratón con una moto detrás donde su entrenador supuestamente le iba a controlar el ritmo y avituallarle de lo que precisara. “Desde luego, así se puede correr una maratón”, pensé. Yo he visto correr una maratón a un primer ministro en activo de otro país sin nada de esto, como un popular más.

Al salir yo empecé a correr a mi ritmo para intentar bajar mi mejor marca, y cuando llevaba dos kilómetros, me pasó el individuo a toda pastilla mucho más rápido de lo que la prudencia recomienda en un primer maratón. Yo corría con otro español que conocí y recuerdo que comenté: “Mira, uno que va a petar tarde o temprano”. Y claro, el Maratón no perdona a quienes no le respetan. Después del km 22, allí estaba a un lado de la cuneta el prohombre en posición de potar junto a su “personal trainer” y la moto. Por lo visto intentó seguir y hacia el 25 lo dejó definitivamente y la moto le devolvió a la salida (no sé si el motorista volvió a recoger al entrenador).

Yo llegué a la meta un minuto por encima de 3h 30 minutos, mi mejor marca en maratón hasta ese momento. Mi sorpresa fue que el autobús con toda la élite, el prohombre y su entrenador personal estaban esperándome para volver al hotel. Todos me felicitaron y casi aclamaron al comentarles, tímidamente y casi con vergüenza, mi tiempo. Yo alucinaba con que gente que corre en menos de 2-30 me felicitara de aquella manera. En maratón no hay adversarios, sino compañeros y uno lucha contra uno mismo y contra la maratón y todos (casi todos) allí, entendían lo que es hacer una mejor marca personal. Según avancé por el pasillo noté los ojos cargados de envidia de alguien. Alguien que comentó a su vecino de autobús: “pero yo he batido mi mejor marca de media maratón”. Curiosamente unos meses después leí una entrevista que le hacían donde presumía de haber acabado una maratón, desde luego no esta. Ya se sabe que hay más tontos que botellines.

Maratones que he corrido

  • Maratón de Madrid: 2004 (3h 58m), 2005(3h 56m 42s), 2006(4h 15m 34s), 2007 (4h 06m 49s), 2009 (3h 40m 20s), 2012 (3h 19m 36s), 2013 (3h 13m 59s), 2014 (3h 40m 58s), 2015 (3h 19m 33s)
  • Maratón de Donosti: 2007 (4h 4m 52s)
  • Maratón de Toral de los Vados: 2008 (4h 11 m 16s)
  • Maratón de Marrakech: 2009 (3h 58m 4s)
  • Maratón de Oporto: 2009 (3h 30m 34s)
  • Maratón de Zaragoza: 2009 (3h 56m 32s)
  • Maratón de Sevilla: 2010 (3h 47m 27s)
  • Maratón de Boston: 2010 (3h 29m)
  • Maratón de Nueva York: 2010 (3h 28m 38s)
  • Maratón de Málaga: 2010 (3h 52m 16s)
  • Maratón de París: 2011 (3h 29m 43s)
  • Maratón de Berlín: 2011 (3h 23m 28s)
  • Maratón de Castellón: 2011 (3h 20m 14s)
  • Maratón Misteriosa (Tres Casas, Segovia), 2013 (3h 54m)
  • Maratón de Chicago: 2013 (3h 25m 37s)
  • Maratón de Londres: 2014 (3h 27m 58s), 2016 (4h 1m 18s)
  • Maratón de Amsterdam: 2014 (3h 28m 6s)
  • Maratón de Lisboa: 2015 (3h 34m 56s)
  • Maratón de Valencia: 2016 (3h 40m 32s)
  • Maratón de Tokio: 2017 (3h 39m 38s)

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