El aprendiz de maratoniano

Historias sencillas de carreras

domingo, 26 de abril de 2009

Maratón de Madrid (2009)


Prometo crónica más extensa en nos días, pero aquí va un adelanto. Nos empezó a llover bastante fuerte (dejandonos calados) nada más empezar. La lluvia cesó después de una hora más o menos. EL día se quedó fresco, pero agradable. Para mi el recorrido es más bonito que el antiguo (el año pasado no corri). Se sigue haceindo muy largo el tramo de la casa de campo y luego hasta llegar a Atocha. La última cuesta, por la calle paralela al retiro, mortal (la misma que en la Media). Para mi, ha sido fantástico porque he hecho mi mejor tiempo (3h 40m 20 s). A la entrada de la casa de campo un empedrado me ha hecho caerme al suelo dejándome bastante dolorido, pero no ha sido nada, más que el susto. Casi todo perfecto, aunque este año he echado de menos el caldito que solían dar los de la BRIPAC y platanos (a cambio de pera, manzana y naranja,...). En el llamado ´punto de no retorno´ mucha aglomeración. Sin duda mi mejor maratón de las ocho que he corrido.

LA CRÓNICA

Tenía una espina clavada con la Maratón de Madrid. El año pasado, dos semanas antes de la carrera, me ingresaban con una diverticulitis aguda que me tuvo una semana en el hospital. Eso me cambió, de alguna manera, la manera de enfocar los problemas, me quitó de encima algunos kilos, y sobre todo, me juramentó para la cita de este año con MAPOMA. Todas las sensaciones eran buenas (este año he corrido mi mejor ‘diez mil’, mi mejor ‘media’ y una buena maratón en enero, en Marrakech), pero visto lo ocurrido el año pasado, el síndrome pre-maratón donde todo te duele se agudizó un poco más.
Comida en Pizza Jardín

Unos días antes de MAPOMA, pude empezar a calentar mi particular ambiente pre-maratón, gracias a mi amigo el periodista Manolo HH, que nos invitó para hacer un programa en Radio Exterior de España y hablar de la Maratón desde la perspectiva del corredor popular (programa aun no emitido). Allí estuvimos, en la Casa de la Radio, Javi Sanz (65 maratones le han visto pasar), Antonio Vera (desde Sevilla, con maratones en los cuatro continentes –creo que le falta Asia-), Alejandro Pérez Correa (popular, pero peleando siempre con los mejores) y un servidor, hablando de las sensaciones de correr una maratón, de nuestro vocabulario especial, de la complicidad entre corredores, de tocar el cielo después de pasar por el infierno, del muro,… En fín, que no hizo mucha falta provocarnos por parte de Manolo para que empezáramos a desbordar entusiasmo por esta afición que es, además, un estilo de vida.



También calentamos motores en la comida que se organizó el sábado, a través del Foro "Carreraspopulares" en Pizza Jardín, como ya es tradición. Allí estuvimos, con los de Villena, con ‘Angelín’ a la cabeza, ‘Micenas’,’ Biquingo’, ‘Javi Sanz’, ‘Yonhey ’, ‘Literman’, ‘AbebeBikila’, ‘Krismaran’, ‘Rungobe’, ‘Pingo’ y ‘Torcas’. Tuvimos la suerte de que también nos acompañaran algunas de nuestras compañeras y sufridas seguidoras (como mi mujer, Ana). Fue un autentico placer `poner cara’ a algunos de los ‘nicks’ del Foro. Por supuesto hablamos de maratones, las pasadas, las futuras, la del día siguiente; de sensaciones, de deseos, de ilusiones de marcas,… Y pese a que tocamos la liga y allí había atléticos, madridistas y un sevillista (me callo quien, aunque todo se sabe) nos unía mucho más que lo que nos separaba: cuarenta y dos kilómetros y ciento noventa y cinco metros.
Con los nervios de antes de la carrera

El día de la Maratón quedamos, para hacernos alguna foto y desearnos suerte, en la esquina del Banco de España, en Cibeles. Allí pudimos saludar a Antonio Vera ‘padre’ y Antonio Vera ‘hijo’, que corrían con algunos de sus compañeros del Club de Marathón de Cartagena. Y allí quedé con Luis (mi compañero de carrera el domingo) y su hermano. Y con Jorge y Carlos (de nuestro UC3Marathon). Y con Javier ('el monstruo de Leganés'). Mario no llegó a tiempo. Más tarde nos encontramos con Eduardo y Alejandro.

A las 8.40 nos fuimos, después de estirar un poco, a la línea de salida. Pudimos colocarnos bastante adelante. Ya allí en medio del gentío, se presagiaba lluvia. Una nube enorme y negra, muy negra, nos cubría. Antes del pistoletazo de salida empezó a chispear, y nada más salir, rompió a llover de manera insistente y pertinaz, lluvia que no nos dejó durante una hora más o menos (según recuerdo).

Los primeros kilómetros, con la lluvia, me costó entrar en calor. Se sentía el frío y poco a poco empezamos a calarnos. Esto hizo que hubiera muchas menos bromas y algo menos de euforia, típico en los primeros kilómetros de una maratón. Bastante teníamos con el agua que nos caía y el frio. Sin embargo la cuesta hacia Plaza de Castilla se me hizo corta, pese a que desde el principio, junto con Luis, mi compañero de fatigas, cogimos un ritmo, para mí, exigente. Después, la carrera empieza a bajar, aunque se pasan muchos ‘falsos llanos’ y alguna que otra cuesta. A partir de la Plaza de la República Dominicana, ya sin lluvia, con bastante más gente animando, se entra en los kilómetros donde uno va más sobrado. Ya se han calentado los músculos, la ciudad está muy bonita, la gente anima y, además, hasta empieza a salir el sol que seca nuestra ropa. Nos dirigimos a la parte más emblemática de Madrid, Cuatro Caminos, Chamberí, Hortaleza, Gran Vía… ¡Qué gozada tener Madrid para correr por en medio de estas calles! ¡Cómo se disfrutan estos kilómetros!, aun con fuerzas, da tiempo para hablar, comentar, disfrutar del paisaje y la gente. Y se alcanza el mayor nivel de ánimo al pasar por la, aun en obras, Puerta del Sol. Por en medio de un pasillo humano avanzas entre aplausos y gritos de ánimo de personas anónimas que te consideran atleta de maratón. Esto te lleva en volandas hacia la media maratón, después de pasar por delante del Palacio Real y la calle Ferraz.

km 17, corriendo por la Gran Vïa

Y empieza la ‘segunda mitad’. Ayuda la bajada hacia el puente de los franceses y pasar por el precioso Parque del Oeste. Dejamos la estación del Norte para enfilar hacia la Casa de Campo. Es un punto difícil. Aunque la Casa de Campo es el oasis de Madrid, y correr por allí es una gozada (miles de corredores madrileños lo hacen todos los días) uno sabe que la Casa de Campo, en la Maratón de Madrid, es el comienzo de nuestra particular travesía del desierto. Se entra hacia el km 26 y se sale después del 32. Son los kilómetros donde muchos se encontrarán con el muro, ese punto de la carrera que te dirá si solo vas a sufrir o si vas a penar. Para mi desgracia, este año se accede a la casa de campo por un caminillo de tierra al final del cual hay un empedrado irregular (¡quién es responsable de esta animalada!) que al ser al final de una pequeña cuesta abajo se enfila con cierta velocidad. Allí me fui peligrosamente al suelo después de tropezar con un pedrusco. Me dejé la piel de las manos y algo sangré, pero mi tendencia a rodar evitó que me hiciera un daño importante y pude levantarme y seguir corriendo. El escozor de las manos hizo que en los siguientes tres o cuatro kilómetros me olvidara de lo que empezaban a dolerme las piernas.
km 25 Ahí me caí (Foto Pepemillas)

Desde la salida de la casa de campo hasta Pirámides, se pasa por lo que, seguramente es la zona más fea de la carrera. Coincide todo. Se sale del verde para entrar otra vez al asfalto. Se atraviesan algunas calles con muy poca gente. Empiezan a fallar las fuerzas (a algunos ‘el tio del mazo’, como también se conoce al ‘muro’, ya les ha atizado). Y lo peor, empiezan las cuestas a picar hacia arriba. Le digo a Luis: “Ahora empieza la carrera”. Luis y yo nos juramentamos: hay que mantener el ritmo hasta el 36. Después ya veremos. En Pirámides vuelve a haber bastante gente animando y eso ayuda a enfilar el final. Y llegan Acacias, Atocha y, finalmente, la cuestecita de Alfonso XII. ¡Pero apenas tres kilómetros para llegar! Si queda algo de energía en las piernas, se queda en esta cuesta. Allí se me queda atrás Luis, que le da una pequeña pájara. Yo sigo como un autómata al ritmo que llevaba, con miedo a reducirlo por si me quedo clavado. Un ciclista, a mi lado, anima a gritos: ¡animo valientes, vosotros sí que sois deportistas, y no esos que juegan al futbol! Se agradece, te ayuda a seguir adelante. Y llego a meta, con esa mezcla de sensaciones tan especial que solo entenderán los que han acabado en su vida una maratón.
Llegando a meta

¡En meta!


Ha sido mi mejor maratón. Miro mis ritmos de carrera en los últimos kilómetros y no puedo creerlos, casi iguales que al principio. Si cada maratón es especial y distinta, esta será siempre, la primera maratón que corro controlando mi carrera hasta casi el final. Y MAPOMA siempre será MAPOMA, mi principio en este mundo y mi manera de medirme en él.

Maratones que he corrido

  • Maratón de Madrid: 2004 (3h 58m), 2005(3h 56m 42s), 2006(4h 15m 34s), 2007 (4h 06m 49s), 2009 (3h 40m 20s), 2012 (3h 19m 36s), 2013 (3h 13m 59s), 2014 (3h 40m 58s), 2015 (3h 19m 33s)
  • Maratón de Donosti: 2007 (4h 4m 52s)
  • Maratón de Toral de los Vados: 2008 (4h 11 m 16s)
  • Maratón de Marrakech: 2009 (3h 58m 4s)
  • Maratón de Oporto: 2009 (3h 30m 34s)
  • Maratón de Zaragoza: 2009 (3h 56m 32s)
  • Maratón de Sevilla: 2010 (3h 47m 27s)
  • Maratón de Boston: 2010 (3h 29m)
  • Maratón de Nueva York: 2010 (3h 28m 38s)
  • Maratón de Málaga: 2010 (3h 52m 16s)
  • Maratón de París: 2011 (3h 29m 43s)
  • Maratón de Berlín: 2011 (3h 23m 28s)
  • Maratón de Castellón: 2011 (3h 20m 14s)
  • Maratón Misteriosa (Tres Casas, Segovia), 2013 (3h 54m)
  • Maratón de Chicago: 2013 (3h 25m 37s)
  • Maratón de Londres: 2014 (3h 27m 58s), 2016 (4h 1m 18s)
  • Maratón de Amsterdam: 2014 (3h 28m 6s)
  • Maratón de Lisboa: 2015 (3h 34m 56s)
  • Maratón de Valencia: 2016 (3h 40m 32s)
  • Maratón de Tokio: 2017 (3h 39m 38s)

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