El aprendiz de maratoniano

Historias sencillas de carreras

miércoles, 30 de abril de 2014

Maratón de Madrid 2014, la Maratón Inesperada

Cortesía de Forofos del Running
Hace 10 años, corrí por primera vez una Maratón, justo ahora hace diez años, y fue la Maratón de Madrid.  Por eso esta maratón será siempre especial. Lo que se siente al cruzar por primera vez una meta en una maratón no se olvida nunca y es, posiblemente, uno de los motivos que te empujan a repetir esa experiencia una y otra vez. Solo esperar poder revivir ese momento, hace que merezca la pena el esfuerzo de correr una maratón. Además la Maratón de Madrid, es la maratón de mi ciudad, la ciudad donde vivo; eso también la hace especial. Pasa por algunos lugares por los que entreno, paseo, vivo. Este año el recorrido pasaba a menos de doscientos metros de la puerta de mi casa.
Recuerdo algunas sensaciones de esa primera maratón y del orgullo que me produjo haber participado en un evento que yo consideré como extraordinario. Diez años después y algunas maratones más, me hacen ver, con un poco de pena, como ha cambiado esta carrera y en alguna cosa esencial, a peor.
En lo positivo. La carrera es espectacular, especialmente si sale un día soleado como ocurrió el domingo. Desde que se sale de la Casa de Campo hasta que se llega a Atocha, el recorrido es un poco feo, pero es muy difícil conseguirlo al 100%. Y el resto es precioso, pasando por lugares emblemáticos como la puerta del sol o el Palacio Real. Sigo pensando que si se hiciera al revés mejoraría mucho (incluyendo la dureza del mismo), pero es una batalla perdida. La parte 'avituallamiento' y 'acompañamiento médico', sigue siendo de primera (y eso es fundamental). Cada vez más madrileños y visitantes se lanzan a animar la carrera, aunque es este punto estamos aún lejos de otras maratones. Habría que conseguir gente animando en todo el recorrido, y eso pasaría por una concienciación de la gente a base de buenas campañas previas a la propia maratón. Pero hay puntos realmente especiales, como la Puerta del Sol o la cuesta a la salida de la Casa de Campo.
En lo negativo. Desde que es R&R, el número de bandas y su "calidad" ha bajado sensiblemente desde la primera edición (hace tres años). EL primer año, muchas bandas y mejores. Este año, escasas. Bolsa del corredor mediocre. Guardarropa lejos de la salida (esto es cutre y de muy mala organización, aunque siempre mejor que el desastre de 2013). En mi opinión, es muy negativo la organización de una media y un 10k simultáneo. Solo sirve para que la organización gane dinero (que no debiera ser el objetivo) y para que los medios 'se crean' que corren 30000 la maratón de Madrid y puedan hacer la foto de la Castellana petada de gente.  Esto es negativo para los maratonianos, que debieran ser los auténticos protagonistas.  Si esto es una Maratón, pues eso. Los cajones o corrales son un desastre. Se cuela quien quiere y no hay un  mínimo control serio. O lo haces bien o no lo hagas.  Hay muy buenos voluntarios, pero mal dimensionados para esta carrera. Y por favor, a los voluntarios hay que enseñarles lo que tienen que hacer, no dejarles a los leones.
Lo muy negativo. Esta debe ser la Maratón con más corredores furtivos (sin dorsal, dorsales fotocopiados,…). Cuando algo sale mal, la organización es a quién le echa la culpa de todo. Por su  culpa los problemas de dimensionamiento de recursos se empeoran aún más. Son mala gente y un cáncer para las carreras populares. Si quieres correr sin pagar, corre otro día. Y en España es donde hay más cutre-corredores (con o sin dorsal, da igual). Aquellos que acaparan recursos a costa de que alguien se quede sin lo que le corresponde. Si pueden coger 8 geles, los cogen; si pueden coger dos bolsas, las cogen,… y así con todo lo que pillan. Yo recriminé en carrera a un geta que llevaba más de 4 geles y con todo el descaro me dijo que los cogía para repartirlos. Hace falta tener cara dura. Y por último, el domingo la meta era casi un estercolero. Miles de corredores habían tirado al suelo plásticos, botellas, cascaras de plátano, etc. La imagen era tercermundista. Por favor, un poco de civismo. No sé por qué me da que son los mismos: cutres y guarros.
Mi carrera.
Dos semanas después de haber corrido la Maratón de Londres, con algunos problemas para terminarla en buenas condiciones, llega esta maratón, que es la maratón de mi ciudad, la maratón donde empezó todo. Muchos compañeros de entrenamiento la corrían (Edu, Jorge, Jose) y con pretensiones de hacer marcas personales. Durante toda la semana previa, otra vez las mariposas revoloteaban por mi estómago, y por supuesto me ofrecí para hacerles de liebre en algún momento. Pero aunque la razón me decía que no debería correr, en el fondo deseaba que pasara lo que al final pasó: el mismo sábado, un día antes, un amigo, Angelín, me regaló su dorsal porque él no podía correr por lesión. Y aunque lo cogí sabiendo que lo emplearía para correr toda la Maratón, mi discurso que pretendía engañar a la razón era que “saldría a ver qué pasa, a llegar donde pudiera”. De esa manera corrí también la maratón de Chicago, en minicarreras de 5k: primero 5, luego otros 5,…
Y sin los nervios de toda una semana, me levanté dispuesto a afrontar la maratón de la mejor manera posible, a rodar a un ritmo menos exigente del habitual y acompañar a Jorge y Edu que querían ir para llegar a 3h 40m. El día salió precioso, y después de dejar las cosas en el ropero, donde nos esperaban Laura y Carlos, también compañeros de entrenamiento, nos dirigimos hacia la salida, a más de veinte minutos de paseo andando a buen ritmo.

Para mí, salvo por un dolor en la ingle que me apareció dos semanas antes en Londres, todo fue perfecto. Los kilómetros caían uno tras otro, y disfrutando de la ciudad y el ambientazo de la maratón, me planté a la salida de la Casa de Campo, donde realmente empieza la carrera, casi sin darme cuenta. Gracias también a la compañía de Fernando,  Gregorio, Jesús, que a trozos nos fueron acompañando y dando ánimos. Para entonces Edu ya estaba sufriendo mucho, algunos kilómetros detrás, y Jorge también se había rezagado. Me quedaba poco más que el último diez mil, y ya era cuestión de apretar los dientes y mantener el ritmo. Es la zona peor de la carrera, no solo por el kilómetro en el que estás, sino porque también es la zona más desangelada y con menos público. El nuevo recorrido de la Maratón, hace que se llegue al Retiro con menos pendiente, pero ese “ida y vuelta” por la Castellana y luego Príncipe de Vergara se hace eterno. Aun así, pude esprintar después de entrar al Retiro. Por fin la meta. Un poco más de 3h 40m. Una vez más sientes la emoción que supone cruzar la meta en una maratón. 

Maratones que he corrido

  • Maratón de Madrid: 2004 (3h 58m), 2005(3h 56m 42s), 2006(4h 15m 34s), 2007 (4h 06m 49s), 2009 (3h 40m 20s), 2012 (3h 19m 36s), 2013 (3h 13m 59s), 2014 (3h 40m 58s), 2015 (3h 19m 33s)
  • Maratón de Donosti: 2007 (4h 4m 52s)
  • Maratón de Toral de los Vados: 2008 (4h 11 m 16s)
  • Maratón de Marrakech: 2009 (3h 58m 4s)
  • Maratón de Oporto: 2009 (3h 30m 34s)
  • Maratón de Zaragoza: 2009 (3h 56m 32s)
  • Maratón de Sevilla: 2010 (3h 47m 27s)
  • Maratón de Boston: 2010 (3h 29m)
  • Maratón de Nueva York: 2010 (3h 28m 38s)
  • Maratón de Málaga: 2010 (3h 52m 16s)
  • Maratón de París: 2011 (3h 29m 43s)
  • Maratón de Berlín: 2011 (3h 23m 28s)
  • Maratón de Castellón: 2011 (3h 20m 14s)
  • Maratón Misteriosa (Tres Casas, Segovia), 2013 (3h 54m)
  • Maratón de Chicago: 2013 (3h 25m 37s)
  • Maratón de Londres: 2014 (3h 27m 58s), 2016 (4h 1m 18s)
  • Maratón de Amsterdam: 2014 (3h 28m 6s)
  • Maratón de Lisboa: 2015 (3h 34m 56s)
  • Maratón de Valencia: 2016 (3h 40m 32s)
  • Maratón de Tokio: 2017 (3h 39m 38s)

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