El aprendiz de maratoniano

Historias sencillas de carreras

domingo, 31 de mayo de 2015

Adios, compañeras

Nos conocimos hace poco más de un año, en San Diego, y hemos compartido casi 2500 kms. Muchas horas juntos, de esfuerzo, de satisfacciones, de decepciones, dias buenos y días malos, sol, lluvia, frío, calor. Fuisteis las primeras de vuestra clase y me habéis dado un servicio excelente. Más que ninguna otra que os haya precedido. No se os puede pedir más. Pero habéis llegado al límite, al final del trayecto. Todo tiene un comienzo y también un final. Y hay que dar paso a una nueva generación. Con todo el dolor de corazón os tengo que abandonar allí donde os encontré, en San Diego. Otras nuevas os van a reemplazar, pero sin olvidar quién les abrió el camino. Yo, desde luego, nunca os olvidaré.

sábado, 2 de mayo de 2015

¿Eres un corredor cutre?

¿Eres un corredor cutre? Espero que al final de estas líneas puedas contestarte a esta pregunta. Veamos a continuación los distintos personajes que configuran lo más cutre de las carreras populares.
El guarro.
Aunque pienso que no hay corredores guarros sino guarros que corren, a veces es difícil determinar dónde está el nombre y dónde el adjetivo. Ese corral abarrotado, donde de pronto aparecen uno o varios guarros con ese olor a sobaco añejo, sobaco que no ha visto el agua y el jabón en mucho tiempo. Vienen con su peste a cuestas, peste que se confunde a veces con litros de réflex y que van dejando en estela según empiezan a correr. ¿Tan difícil es lavarse un poco de vez en cuando?
El recortador.
En una carrera profesional, un recortador es un tramposo. En una carrera popular, el que recorta es un memo. En el deporte popular uno lucha consigo mismo, con sus marcas, con sus problemas. Recortar supone ganar unos segundos… ¿a quién?, ¿a ti mismo?  Hace falta ser memo.
El que siempre chupa rueda.
Aunque no tanto como en el ciclismo, en una carrera de fondo, chupar rueda también tiene beneficios. Puedo llegar a entender que en una carrera profesional, donde uno se juega además del caché, prestigio, ranking y dinero, alguien pueda apostar con un comportamiento tan poco solidario, pero, ¿en una carrera popular?  Pues si, en las carreras populares existen esos personajes que se colocan a rebufo de uno o más corredores a chupar rueda lo que haga falta. Y no dan un relevo ahí les maten, salvo para pegar, cuando pueden, un hachazo a aquel/aquellos a los que ha parasitado. En una carrera de fondo, especialmente en un maratón, uno compite consigue mismo y el resto de corredores no son rivales, sino compañeros, por lo que estos personajes lo que son es malos compañeros, unos indeseables.
El que se cuela en un cajón que no le corresponde.
A estos nunca los he entendido. Corren a 5.30 ó 6 el kilómetro y se meten en posiciones de 3.30-4. ¿Para qué? ¿Para ganar unos segundos/minutos en el tiempo oficial? Estos personajes, que perjudican, y mucho, a los que teniendo derecho a estar en una determinada posición en la carrera, se ven frenados y entorpecidos, a veces son gregarios y entran en grupos en esos cajones que no les corresponde. Arranca la carrera y como corren mucho más despacio, forman tapones, provocan enfados y, lo que es peor, hasta caídas. Muchas veces, las propias organizaciones meten “paquetes de vips” en las partes delanteras de las carreras, vips que no corren una higa y que a veces provocan muchos problemas. He visto compañeros tropezar con alguno de estos y estar a punto de lesionarse, y encima a veces se encaran con un “¡tío, ni que vayas a ganar la carrera!”. Ignorantes, pretenciosos, cutres al cabo. Por favor, no me sean cutres y ¡pónganse en su sitio!
Los fotocopiadorsales.
Siempre ha habido gente que corre sin dorsal. Mal. Consumen recursos de los que si lo han pagado y ocupan un espacio que no les corresponde. Pero al menos, al llegar a meta, se les desvía y no acceden a los privilegios de acabar una carrera. Hoy, muchos de estos ladrones de recursos, se fotocopian dorsales auténticos y no solo esquilman los recursos durante la carrera, sino que tienen la geta de entrar en la zona de meta y hacerse con todo aquello que está reservado para los corredores que si tienen dorsal: liquidos, frutas, incluso medalla. Si los recursos fueran ilimitados, esto sería una anécdota, pero en ocasiones estos buitres son tan numerosos, que hacen que muchos corredores que acaban después, corredores que si pagaron su dorsal, se queden sin líquido en meta, sin avituallamiento sólido, sin medalla,… Sinvergüenzas.
Los acaparadores.
La cutrez de estos alcanza límites insospechados. En carrera, si se reparten geles, se llenan los pantalones. En meta acaparan agua, botellas de isotónico, plátanos, manzanas,… todo lo que pueden. Estos también dejan a dos velas a los que llegan detrás. El valor económico de todo lo que pillan, no supera ni un euro, pero se van tan contentos a casa para que su parienta/e vea lo listo/a que es. Pero claro, el que llega a meta y se encuentra sin agua… A veces, cuando delante mía alguien coge varias botellas, o plátanos,… se lo suelo afear. Lo normal es que me ignoren, pero en ocasiones se “engallan” y hacen valer su supuesto derecho a arrasar. Cutre, cutre, cutre.

Si te ves reflejado en uno o varios de estos estereotipos, lo siento, eres un corredor cutre, cuando menos. A lo mejor, además, eres una mala persona.

viernes, 1 de mayo de 2015

Maratón de Madrid 2015. Progresa pero todavía necesita mejorar.

Un año más toca hacer balance de la Maratón de Madrid. Este año, un día de perros que nos llevó a todos los que acabamos a la épica, ha hecho que muchos posibles fallos de organización hayan quedado en segundo plano y que todo el protagonismo se lo haya llevado la lluvia y su efecto multiplicador sobre la felicidad que se siente al acabar un maratón. El pasado domingo, cuando cruzamos la meta, fue tan grande la sensación de haber culminado algo especial, que nuestra capacidad de sentirnos felices, se engrandeció y nos anestesió cualquier recuerdo negativo más allá de la lluvia y el frío.
Pero pasado unos días, conviene hacer balance, y recordar las cosas que han mejorado y también aquellas cosas que están muy lejos todavía de ser como se merece este maratón, por sus corredores, sus voluntarios y su público.
Empecemos por la feria del corredor. Las redes sociales se incendiaron, con razón, entre otras cosas por una organización que sistemáticamente tira balones fuera enfrente de cualquier problema. No es de recibo que personas que vinieron de largos viajes tuvieran que esperar hasta cuatro horas para entrar a la feria y recoger el dorsal. No hay excusas. La organización no supo reaccionar y evitar el desastre, quizás provocado por un exceso de celo de la seguridad del recinto. La mala imagen de la ciudad se la llevaron miles de personas, y no hay que buscar culpables más allá de los que “son los amos”.
Los cajones de salida. Un año más, algo que figura en la publicidad no se sabe para qué. Ante la desesperación de todos los que corren buscando hacer una marca personal, los cajones, sin prácticamente ningún control de entrada, eran invadidos por corredores de cualquier nivel que, por motivos que me siguen sorprendiendo, se empeñan en situarse en situaciones que no merecen provocando colapsos en el discurrir del arranque de la carrera. Obviamente los primero culpables son todos esos corre-cutres que no saben comportarse, pero un buen control de entrada a los cajones evitaría el caos que se produce. Y eso se arregla con unos pocos voluntarios más.
Los voluntarios. Son excepcionales, meritorios y no hay palabras suficientes para agradecerles su entrega. Pero muchos (algunos) de ellos, no ejercen bien su función, porque la organización, responsables, no les explica lo que deben hacer en cada puesto. Especialmente en dos puntos. Y de estos dos, sobre todo en uno. La entrega de dorsales y la llegada a meta. Para muchos corredores, sobre todo primerizos, los que vienen de lejos, etc., la recogida del dorsal es un momento especial. Los voluntarios de esos mostradores deben ser especialmente cariñosos con los corredores. Si no, pónganse en otro lugar. Y eso debe ocurrir especialmente en meta. Después de correr una maratón, al llegar a meta, se agradece una sonrisa, una felicitación. No que te pongan de cualquier manera la medalla y te ‘tiren’ el plástico térmico. En esto debiéramos aprender de las maratones de EE.UU. Al llegar a meta, los voluntarios, todos, estén donde estén, te hacen sentir especial, como si fueras un héroe. Según vas andando, no hay un metro donde alguien no te diga una palabra amable. El domingo pasado, la zona de meta era desoladora (y yo entré por debajo de 3.20, imagino lo debió ser una o dos horas después).  Hay que dar a los voluntarios unas mínimas claves de trabajo, especialmente en estos dos puntos.

Seguimos con dos carreras a la vez (media maratón y maratón) que no beneficia nada a los maratonianos, que debieran ser los principales protagonistas. Se arreglaría con una salida de la media maratón una o dos horas después, pero claro, eso acabaría con la gran mentira de que “corren la maratón 30000 personas” y la tan buscada foto (por parte de la organización) de una Castellana llena de corredores.

Muchas cosas se hacen bien (este año el ropero, la atención médica,…). Pero este maratón se merece más.

Maratones que he corrido

  • Maratón de Madrid: 2004 (3h 58m), 2005(3h 56m 42s), 2006(4h 15m 34s), 2007 (4h 06m 49s), 2009 (3h 40m 20s), 2012 (3h 19m 36s), 2013 (3h 13m 59s), 2014 (3h 40m 58s), 2015 (3h 19m 33s), 2017 (3h 58m 12s)
  • Maratón de Donosti: 2007 (4h 4m 52s)
  • Maratón de Toral de los Vados: 2008 (4h 11 m 16s)
  • Maratón de Marrakech: 2009 (3h 58m 4s)
  • Maratón de Oporto: 2009 (3h 30m 34s)
  • Maratón de Zaragoza: 2009 (3h 56m 32s)
  • Maratón de Sevilla: 2010 (3h 47m 27s)
  • Maratón de Boston: 2010 (3h 29m)
  • Maratón de Nueva York: 2010 (3h 28m 38s)
  • Maratón de Málaga: 2010 (3h 52m 16s)
  • Maratón de París: 2011 (3h 29m 43s)
  • Maratón de Berlín: 2011 (3h 23m 28s)
  • Maratón de Castellón: 2011 (3h 20m 14s)
  • Maratón Misteriosa (Tres Casas, Segovia), 2013 (3h 54m)
  • Maratón de Chicago: 2013 (3h 25m 37s)
  • Maratón de Londres: 2014 (3h 27m 58s), 2016 (4h 1m 18s)
  • Maratón de Amsterdam: 2014 (3h 28m 6s)
  • Maratón de Lisboa: 2015 (3h 34m 56s)
  • Maratón de Valencia: 2016 (3h 40m 32s)
  • Maratón de Tokio: 2017 (3h 39m 38s)

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