El aprendiz de maratoniano

Historias sencillas de carreras

lunes, 9 de noviembre de 2009

Maratón de Oporto 2009



A veces surgen oportunidades en la vida que no se pueden desaprovechar. Porque no siempre se hacen realidad los sueños y cuando pasan, hay que atraparlos porque pasan rápido y a veces solo una vez. Para mí ese sueño ocurrió este fin de semana, aunque se empezó a fraguar quince días antes, cuando un amigo me dijo:
- ¿Quieres correr la Maratón de Oporto?
- Pues no sé, estoy preparando la Maratón de Zaragoza, que es quince días después, no tengo dorsal, no he preparado el viaje,…
- No te preocupes por nada, que yo me encargo de todo; te llevo con los atletas de élite. ¿Qué?¿ te apuntas?
- ¿Pero si yo soy un paquete…! cómo que con los atletas de élite?.
- ¿Te apuntas o no?
- ¡Pues claro que me apunto!
Y ahí empezó mi particular Maratón de Oporto, desde ahora inolvidable. No sólo por las vivencias que experimenté como corredor. Sobre todo por haber tenido la oportunidad de conocer, y convivir, con algunos de esos seres humanos que llamamos “atletas de élite”, que pensamos que son “extraterrestres” por sus marcas, pero que son personas, casi me atrevo a decir, que la mayoría de ellos grandes personas. ¡ Y además son humanos!
Dado lo especial de mi paso por la Maratón de Oporto, voy a dividir mi relato en cuatro apartados: 1) El trato al atleta de élite, 2) La maratón por dentro, 3) Los corredores de élite y 4) La carrera.

1) El trato al atleta de élite.
Al atleta de élite no se le deja un solo momento. Alguien le recoge en el aeropuerto, le lleva al hotel (donde cinco minutos después de llegar un camarero le lleva diez litros de agua), se le arregla un lugar de entrenamiento, se le lleva a la feria del corredor a entregarle el dorsal personalizado,… Allí, las fotos de rigor con los organizadores, los patrocinadores, curiosos. Vuelta al hotel. Comida, descanso, paseo, cena,… El día de la carrera, el hotel arbitra el desayuno a las 6 de la mañana, y con más de una hora de margen se le lleva a la zona restringida de la carrera para poder calentar, estirar. Alguien se ocupa de recogerles su ropa de entrenamiento y que estén listos para tomar la salida 10 minutos antes del pistoletazo. Después de la carrera se le abriga, se le avitualla, y luego de vuelta al hotel, donde se le deja recuperar hasta que hay que marchar al próximo destino. Siempre hay una persona preocupada por el/ella, que trata que no haya ninguna dificultad, ningún problema. Solo debe preocuparse por correr.
2) La maratón por dentro.
Organizar una maratón de estas características es sumamente complicado. A partir de ahora que he vivido una pequeña parte de lo que es una maratón por dentro, me cuidaré mucho más de criticar a una organización de maratones. ¡Son tantas las barreras a superar! Permisos del ayuntamiento, policía municipal, políticos pretenciosos, federaciones de atletismo fuera de la realidad. Es un circo de veinte pistas en paralelo. El director de una carrera así, está tomando decisiones cada minuto, resolviendo imprevistos (que los hay muy por encima de lo imaginable), al tiempo que atiende a los invitados especiales (políticos, federativos, patrocinadores,…) , a los atletas, la prensa,… Y estar pendiente del tiempo (¿lloverá, hará viento?), el sistema de alumbrado de la ciudad, basuras, voluntarios, avituallamiento,… Vivir la maratón desde dentro es casi más emocionante que correrla.
3) Los atletas de élite.
Cuando legué al hotel tuve mi primer encuentro con los atletas de Kenia (Johnsthone Ghangwony, Gilbert Rotich, Mandefru Bira, Paul Lomol, Thomas Kipkosgei, Priscah Jeptoo) y etiopía (Haile Shiferaw, Yeshimabet Tedese, Debola Wudnesh). Estaban esperando para ir a la feria del corredor, acurrucados en dos sofás del hotel. Acababan de volver de entrenar y estaban todavía aturdidos por el viaje. Me presento, me atienden amablemente. Son tímidos y hablan poco inglés, con lo que la comunicación no es sencilla. Hasta que aparece James Moiben, qué más que un atleta de élite es una persona de élite. Su simpatía lo envuelve todo y facilita la comunicación con todos. James habla muy bien español porque vive y entrena en España desde hace muchos años. Nos vamos a la feria del corredor. Se nos une el gran maratoniano portugués Alberto Chaiça. Todo un lujo de compañía. Cené y desayuné con ellos y me trataron como a uno más. Mi desayuno previo a la Maratón lo compartí con Alberto Chaiça y James Moiben, y me hablaron de cómo afrontan una maratón, en qué piensan cuando corren, cómo entrenan, de lo duro que es preparar para ellos una maratón, de lo que piensan de cómo está organizado el mundo de los representantes, del dóping,… Nunca olvidaré este desayuno que empezó a las 6 de la mañana y acabó pasadas las 7. Alberto necesitaba conseguir la mínima para el Campeonato de Europa (y la consiguió).
Cuando acabó la carrera, se preocuparon y vinieron a preguntarme qué tal me había ido, que cuanto había hecho, y a felicitarme, como si hubiera logrado un record. Son grandes, muy grandes.
Y son humanos. No corren a 3 minutos el km durante 42 porque sean extraterrestres. Entrenan más de 200 km por semana a doble sesión, a expensas de tener un buen día, el día de la Maratón, donde se juegan mucho más que el honor (a veces su supervivencia como corredores). A las chicas que tomaron el podio, tuvieron que ayudarlas a subir y bajar. Sufren tanto o más que nosotros.
4) La carrera.
No puedo hablar con imparcialidad del trato al corredor, porque mi experiencia no fue la de todos, pero creo que si fue muy bueno (por lo oído por otros compañeros populares con los que pude charlar). Buena bolsa del corredor con una buena camiseta técnica asics y una botella de Oporto. En meta medalla, una rosa fresca, y otra bolsa con camiseta de algodón. El avituallamiento durante la carrera ejemplar: agua cada 2,5 km. Isotónicas (en botella) y alimentos (pasas, plátanos, membrillo) sólidos en casi todos los puestos de la segunda mitad. Para mí el único fallo de la Maratón es que casi no cuenta con público, aunque el día no estuvo para estar en la calle: lluvia fina y constante durante todo el tiempo.
El recorrido es espectacular de bonito. Después de una pequeña subida, va cuesta abajo hacia la desembocadura del Duero y a partir de ahí bordea la margen del río hacia el interior, cruza al otro lado en el puente de San Luis (de acero, diseñado por Eiffel) y vuelve a cruzar para, después de un lazo a través de la propia margen, se vuelve, prácticamente al lugar de origen. Se hace muy larga la vuelta, ¿pero que maratón no se hace larga?. Las vistas de la desembocadura del río, el paso por debajo de los puentes,… es realmente preciosa.
Durante toda la carrera cayó mucha agua. Corrimos empapados. Lo peor es, como siempre, al final. Además de no quedarte fuerza para nada, ya no generas calor y te quedas helado. Como en otras carreras, reconocí amigos de otras ocasiones, y corrimos algunos kilómetros juntos.
Es una maratón rápida. Pese a la lluvia y un poco de viento, hice mi mejor tiempo.
Oporto quedará siempre en mi memoria.

Maratones que he corrido

  • Maratón de Madrid: 2004 (3h 58m), 2005(3h 56m 42s), 2006(4h 15m 34s), 2007 (4h 06m 49s), 2009 (3h 40m 20s), 2012 (3h 19m 36s), 2013 (3h 13m 59s), 2014 (3h 40m 58s), 2015 (3h 19m 33s)
  • Maratón de Donosti: 2007 (4h 4m 52s)
  • Maratón de Toral de los Vados: 2008 (4h 11 m 16s)
  • Maratón de Marrakech: 2009 (3h 58m 4s)
  • Maratón de Oporto: 2009 (3h 30m 34s)
  • Maratón de Zaragoza: 2009 (3h 56m 32s)
  • Maratón de Sevilla: 2010 (3h 47m 27s)
  • Maratón de Boston: 2010 (3h 29m)
  • Maratón de Nueva York: 2010 (3h 28m 38s)
  • Maratón de Málaga: 2010 (3h 52m 16s)
  • Maratón de París: 2011 (3h 29m 43s)
  • Maratón de Berlín: 2011 (3h 23m 28s)
  • Maratón de Castellón: 2011 (3h 20m 14s)
  • Maratón Misteriosa (Tres Casas, Segovia), 2013 (3h 54m)
  • Maratón de Chicago: 2013 (3h 25m 37s)
  • Maratón de Londres: 2014 (3h 27m 58s), 2016 (4h 1m 18s)
  • Maratón de Amsterdam: 2014 (3h 28m 6s)
  • Maratón de Lisboa: 2015 (3h 34m 56s)
  • Maratón de Valencia: 2016 (3h 40m 32s)
  • Maratón de Tokio: 2017 (3h 39m 38s)

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