El aprendiz de maratoniano

Historias sencillas de carreras

viernes, 22 de abril de 2011

Nacidos para correr, de Christopher McDougall

En la tradicional comida organizada por el Foro Carreras Populares, previa al Maratón de Madrid, se sortearon varios ejemplares de “Nacidos para correr” y tuve la suerte de que me tocó uno. Llevaba un par de semanas tratando de encontrarlo en alguna de las librerías de mi barrio y estaba a punto de comprarlo por internet, cuando me calló el libro entre las manos gracias al sorteo.

¿Cómo transmitir lo que podéis encontrar en este libro? Es la historia de una carrera mítica, la ultramaratón del Cañón del Cobre, en Mexico. Es un viaje iniciático del autor y protagonista desde el mundo del corredor popular hacia la mística que rodea el mundo de las ultramaratones de extrema dureza. Es un repaso a las aventuras de muchos de los corredores míticos de largas distancias. Leyéndolo conoceréis a algunos de los personajes más interesantes (reales) del mundo del ultrafondo . Es un manifiesto en favor del correr como medio de vida y el correr para divertirse. Es un tratado de antropología, donde se desarrolla la teoría de que el Homo Sapiens “nació para correr” y que fue esa capacidad, la de poder correr grandes distancias, la que nos convirtió en la especie predominante del planeta tierra. Es un tratado de nutrición deportiva. Es una apología del correr sencillo, natural, … lejos de las multinacionales. Y además de todo esto es una novela, con su planteamiento, trama, desenlace, novela que te engancha y te obliga a seguir leyendo. Novela en la que van apareciendo muchos personajes reales que son leyenda en el ultrafondo, incluyendo a los Tarahumaras, indios mexicanos y auténticos protagonistas de la historia.

Es un libro que invita a correr. Si eres corredor aficionado o profesional, debes leerlo porque te suscitará algunos interrogantes que a lo mejor te hace replantearte tu manera de correr y, desde luego, te hará ilusionarte más por esta afición. Si no te gusta correr, a lo mejor después de leerlo te planteas iniciarte en este apasionante deporte. Correr es nuestro destino, porque hemos nacido para correr. Como se dice en algún lugar del libro “no dejas de correr porque te haces viejo, sino que envejeces porque dejas de correr”.

Aquí tenéis un adelanto.

martes, 12 de abril de 2011

Maratón de París


Dedicado a mi amiga Maria Jesús.

El 10 de Abril de 2011 amaneció en París un día radiante. Uno de esos días que hacen que a esta ciudad se le llame “la ciudad de la luz”. Un día precioso para correr una Maratón. La verdad es que toda la semana había sido casi veraniega en París, pese a estar aún en el mes de abril. A las 7.00 de la mañana, casi no hacía falta abrigarse. Con la ropa con la que iba a correr y un chubasquero de plástico, me dirigí hacia el metro para llegar, media hora después, a la estación de Charles de Gaulle-Etoile, donde está el arco de Triunfo. El lugar es espectacular. Hacia un lado los Campos Elíseos, desde donde saldría la carrera, hacia el otro la Av. Foch, lugar donde está la meta. Ya hay un gran ambiente, y algo de confusión al no estar aún cortado el tráfico. Me dirijo por la Avenida Foch hacia el lugar donde está el guardarropa, y después de comprobar que no necesitaba mucho abrigo, entrego mi mochila quedándome conmigo solo un plástico para mantenerme caliente. Me queda casi una hora hasta el momento de salir, pero vivir ese ambiente tan especial previo a una gran maratón, en un lugar tan emblemático, hace que ese tiempo de espera lo disfrute minuto a minuto.

Grupos de corredores fotografiándose frente al arco de triunfo, corredores calentando o estirando, gente moviéndose de aquí para allá, vestidos de distintas maneras, nerviosos, expectantes, algún despistado de última hora buscando el guardarropa… El ambiente es increíble. Me paro un rato a contemplar el espectáculo desde un banco de los Campos Elíseos, saboreando cada instante. Me coloco bien el chip en mi zapatilla derecha, me aprieto los cordones, hago unos estiramientos casi simbólicos y decido que ya estoy preparado. Entonces camino hacia el Obelisco hasta encontrar mi corral de salida, el sub 3.30.

El corral se va llenando poco a poco, con mucha animación por los micrófonos de ambiente, que en francés, inglés, español, italiano, alemán y portugués iban dando distintas informaciones. Entre otras, que la temperatura iba a ser alta y que no olvidáramos hidratarnos en todos los puestos de avituallamiento. Cada vez queda menos y me agolpo en la parte delantera del corral. Risas, nervios, gritos, ánimos, camisetas volando de aquí para allá,… A pocos minutos del comienzo de la carrera, se guarda un minuto de silencio por las victimas de Japón. Y, por fin, suena un pistoletazo de salida.

La carrera sale lanzada hacia abajo, y después de tres minutos paso por la línea de salida. Apenas se puede correr con comodidad en varios kilómetros, con bastantes codazos y, esto sería la tónica en más de media carrera, con numerosos cuellos de botella que provocaban problemas con bastante frecuencia. Pese a lo temprano de la hora (8.45) muchísima gente animando de manera estruendosa. Público animando durante prácticamente todo el recorrido. Esto es, entre otras cosas, lo que hace grande una maratón. El recorrido es grandioso, como la ciudad. Especialmente estos primeros kilómetros que se corren por la superficie de la ciudad. Chatelet, el Louvre, el Hotel de Ville, la Bastilla,… Poco a poco, en dirección este, vamos saliendo del centro para adentrarnos en el Bois de Vincennes, siempre con muchísima gente empujándonos “¡Allez, allez!”. Pasamos junto al precioso Chateau de Vincennes y recorremos varios kilómetros antes de volver en dirección oeste para tomar la rivera del Sena. La vuelta a la Rue Charenton vuelve a significar mucha animación, un público entregado a su carrera. ¿Cuándo veremos en Madrid algo parecido?.



Después de la media maratón, cuando la carrera empieza a transcurrir paralela al Sena, se produce la primera pequeña estafa de la organización. En vez de correr por la superficie, nos dirigen a una vía rápida, que durante bastantes metros (en total kilómetros) discurre por túneles. La sensación no es buena, pero afortunadamente a la altura de la torre Eiffel se vuelve definitivamente a la superficie. La vista vuelve a ser espectacular. Pero ya estamos en el kilómetro 30, que es donde realmente empieza lo duro de la carrera, donde uno empieza a percibir las sensaciones que te permitirán llegar a meta bien, o arrastrándote. Hasta ese kilómetro había conseguido mantener un ritmo por debajo de los 5 minutos el km, pero a partir de ahí, mi ritmo difícilmente bajaba de esos 5 minutos, aunque afortunadamente tampoco se iba muy por encima. La dureza de los kilómetros aumenta al entrar en el Bois de Boulogne, donde disminuye el público. En un determinado momento se enfila una avenida donde muy al fondo se ve el arco de Triunfo lugar cercano a la meta, tan cerca, tan lejos.

A falta de seis kilómetros me doy cuenta de que ya no puedo mejorar mi marca en maratón. El calor y la humedad han hecho su trabajo y en las piernas casi no me queda nada. Casi decido dejarme ir cuando a mi lado pasa una de las liebres con la bandera de 3.30 que me dice en castellano: “¿Qué, que tal vamos?”. “Muy justo”, le respondo, “en la reserva”. “Vamos, animo, que ya estamos ahí” me contestó a su ritmo exacto. Eso me sirvió de revulsivo. Me coloqué a su espalda y ya prácticamente no le abandoné hasta meta. Las piernas casi no me respondían, pero podía aguantar el ritmo. Los dos últimos kilómetros fueron infernales, pero ya se percibía la meta, donde finalmente entré por debajo de los 3.30. Mi tercera mejor maratón. Una gran maratón de una gran ciudad.

Sobre la organización.

Aquellos que quieran correr esta maratón, aquí encontrarán más información práctica. La feria del corredor, bien organizada, aunque un poco alejada del centro. Todo muy caro y solo algunos regalos en los stand de ciudades con maratones. La bolsa del corredor un poco pobre (en mi opinión) y sin camiseta que iba a ser entregada en la línea de meta (¿para ahorrarse unas pocas?). No sé cómo fue la Rice Party (se sustituyó la pasta por arroz) porque al estar tan lejos decidí no participar.

La organización en la salida/meta, bastante buena, aunque el guardarropa estaba un poco alejado de la salida y eso te obliga a una buena caminata antes de empezar. Tampoco es normal que los puntos de encuentro con letras estuvieran duplicados.
Muy bien los avituallamientos. En todos agua, pasas, naranjas, platanos, azúcar. Solo bebidas isotónicas en un punto de la carrera.

El recorrido, salvo los tramos subterráneos, grandioso. Gran parte por el centro con muchísima animación. Muchos codazos en los cuellos de botella, pero es el precio de ir por el centro.

Una maratón inolvidable, grande, que merece la pena ser corrida.

Sigue mi maratón

Maratones que he corrido

  • Maratón de Madrid: 2004 (3h 58m), 2005(3h 56m 42s), 2006(4h 15m 34s), 2007 (4h 06m 49s), 2009 (3h 40m 20s), 2012 (3h 19m 36s), 2013 (3h 13m 59s), 2014 (3h 40m 58s), 2015 (3h 19m 33s), 2017 (3h 58m 12s)
  • Maratón de Donosti: 2007 (4h 4m 52s)
  • Maratón de Toral de los Vados: 2008 (4h 11 m 16s)
  • Maratón de Marrakech: 2009 (3h 58m 4s)
  • Maratón de Oporto: 2009 (3h 30m 34s)
  • Maratón de Zaragoza: 2009 (3h 56m 32s)
  • Maratón de Sevilla: 2010 (3h 47m 27s)
  • Maratón de Boston: 2010 (3h 29m)
  • Maratón de Nueva York: 2010 (3h 28m 38s)
  • Maratón de Málaga: 2010 (3h 52m 16s)
  • Maratón de París: 2011 (3h 29m 43s)
  • Maratón de Berlín: 2011 (3h 23m 28s)
  • Maratón de Castellón: 2011 (3h 20m 14s)
  • Maratón Misteriosa (Tres Casas, Segovia), 2013 (3h 54m)
  • Maratón de Chicago: 2013 (3h 25m 37s)
  • Maratón de Londres: 2014 (3h 27m 58s), 2016 (4h 1m 18s)
  • Maratón de Amsterdam: 2014 (3h 28m 6s)
  • Maratón de Lisboa: 2015 (3h 34m 56s)
  • Maratón de Valencia: 2016 (3h 40m 32s)
  • Maratón de Tokio: 2017 (3h 39m 38s)

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