El aprendiz de maratoniano

Historias sencillas de carreras

sábado, 23 de enero de 2010

Florencia, desde mis zapatillas


Dos días de reunión en Florencia y pocas esperanzas de ver la ciudad, esa ciudad de la que todo el mundo que la ha visitado dice es una de las más hermosas del mundo. La casualidad hizo que mi colega Efraím (un argentino que trabaja en Suiza, gran conocedor de Florencia) estuviera alojado en mi mismo hotel y que a la salida de la cena oficial me preguntara después de mirar su reloj: ¿conoces Florencia? “Ya me gustaría conocer Florencia, pero ya has visto nuestro programa de trabajo; mañana me vuelvo para Madrid y hoy todo el día reunidos…”. “No es tarde, ¿quieres dar un paseo por la ciudad?”, y así comenzamos con una rápida visita que no olvidaré nunca.
Desde la Vïa Ghivelina donde estaba nuestro restaurante, empezó a contarme la apasionante historia de esta ciudad, pasando por palacios y edificios singulares. De pronto, después de torcer por el Borgo de Greci, nos encontramos con el Palazzo Vechio, en la Piazza dela Signoria, y que iluminado nos transmite la presencia del Renacimiento más puro. Nos encontramos la enorme estatua de Neptuno, esa que Miguel Ángel despreciaba (¡vaya manera de echar a perder un trozo de mármol!, parece que llegó a decir el genio). Neptuno mira con recelo hacia su izquierda, donde un poco más allá hay una réplica exacta en mármol del David, en su ubicación original, y este, a su vez, escoltado por Hércules. Y me doy de cara con una de mis estatuas favoritas. En un autentico museo al aire libre que es la Loggia dei Lanzi, donde cada estatua es una obra maestra, el Perseo de Benvenuto Cellini. Todo en su sitio, en esta Plaza única en el mundo.
La estatua de bronce de Perseo, que acaba de dar muerte a Medusa y que sostiene, en alto, su cabeza, es la obra más representativa de Cellini, discípulo de Miguel Angel. Cuando explico a mis estudiantes de Metalurgia la tecnología de la fundición, siempre pongo una diapositiva de esta estatua, que nunca había visto en vivo. Desde el punto de vista de la tecnología es una estatua perfecta, sin ningún defecto. Cellini casi se muere del susto, porque una de las partes fundamentales de la estatua, la cabeza de Medusa, que es su parte más alta y por donde estaba el bebedero que alimentaba el bronce fundido iba a quedarse incompleta porque el bronce líquido no era suficiente. Comenzó la frenética carrera por todo su taller para encontrar todo tipo de recortes, y cuentan que hasta bandejas y cubiertos fueron fundidos para terminar la obra y dejar dormir al maestro. Pese al color oscuro del bronce, parece que la estatua está viva. Casi se puede ver chorrear de sangre esa cabeza recién cortada, esa espada sostenida con firmeza por la mano derecha de Perseo, con ese filo… Y ese cuerpo retorcido y pisoteado de Medusa, bajo los pies de Perseo. Después de años contando la anécdota de Bellini a mis estudiantes, nunca supuse lo que esta estatua iba a impactarme cuando la viera.
De ahí pasamos a la Gallería degli Uffizi, en penumbra, con todos los sabios, escritores, filósofos, científicos, pintores, escultores,… del renacimiento, que esculpidos en mármol nos miran pasar en silencio. Maquiavelo, Miguel Ángel, Dante, Galileo,… nos contemplan mientras nos aceramos al río, al Fiume Arno, y acceder al Ponte Veccho, ahora con sus joyerías cerradas, pero vacío de turistas japoneses, permitiéndonos apoyarnos en su mirador central y saborear esas aguas remansadas que siglos antes vieran esos nobles florentinos renacentistas que hicieron el puente.
Se hace tarde y de vuelta al hotel pasamos por la Plaza de la Paja, desierta, donde un grupo de estudiantes Erasmus españoles nos iniciaron en la liturgia de la fuente del jabalí, ahora algo más famosa gracias a Anibal Lecter (allí se lavó las manos el inspector que trató de cazarle).
Y por fin, la Plaza del Duomo. Realmente impactante. Una auténtica mole de mármol de distintos colores, en perfecta armonía con la inmensa cúpula imposible de Brunelleschi. Solo el ingenio de este arquitecto permitió levantar una cúpula de ese tamaño sin riesgo de que se hundiera y gracias a una solución de doble estructura (una concéntrica con la otra). Con un campanario de Giotto que de por sí constituye una obra maestra y que está junto a la catedral, pero separado de ella. Cuando visité el Taj Majal hace unos años, pensé que no podía hacerse ‘algo’ en mármol de tanta belleza. Contemplando el Duomo de Florencia me costaría decidir cuál de las dos obras es más impactante. Contemplando esta catedral se puede entender el apelativo ‘Gótico’ (despreciativo, “bárbaro”) que se dio desde el Renacimiento al arte de los siglos precedentes. Siempre pensé que no podía haber catedrales tan impresionantes como las grandes catedrales góticas, pero no había visto el Duomo de Florencia.
Nunca agradeceré lo suficiente a mi colega Efraím su visita nocturna a Florencia. Pero al día siguiente no puede reprimir mi deseo de volver a verlo todo a la luz del día. Me calcé bien temprano las zapatillas, y me di una buena vuelta por todos los lugares que de noche vi, bien en penumbra, bien con iluminación de diseño. Y con una ciudad aun desperezándose, disfruté de Florencia bajo un cielo azul intenso. Me llegué hasta el Palazzo Pitti, y a mi vuelta al hotel, tuve que parar mi carrera varias veces para poder contemplar, embobado, algunas de las maravillas de Florencia, ciudad a la que tengo que volver más despacio.

8 comentarios:

Celina dijo...

Me ha encantado la crónica, transmites las emociones que debes haber sentido al ver todo lo que describes. Gracias, me alegro que hayas podido disfrutar así la ciudad. Un beso grande, a ver si coincidimos pronto en alguna carrera o por Leganés

Jaime N@v dijo...

Bonita crónica, yo estuve hace treinta años y también me quedé embobado... es preciosa.
Me alegro te lo hayas pasado genial...
Slds

manuel binoy dijo...

La ciudad entera es un museo, no hay rincón que no te transmita algo; es una ciudad para pasearla y sentirla bajo tus pies, evocando el pasado; estuve hace unos años y no me importaría volver, la verdad; gracias por recordarme cosas de ella a través de tu crónica y mucha suerte, nos leemos.

Èric Pairet Artau dijo...

Me alegro que te haya gustado tanto, señales que no tiene desperdicio la ciudad! Tendré que escaparme un fin de semana a verlo, no?

Salud y km's!
* Èric.

Juan Luis dijo...

La ciudad es en verdad bonita, no estaría mal vernos ahí en un maratón, que para mas información es en noviembre.
Sal2, yonhey

torcas dijo...

Gracias a todos por vuestros comentarios, me alegro que os haya gustado la crónica. Juan Luis, correr la maratón allí debe ser espectacular, y además creo que es toda cuesta abajo... Este año espero estar en NY, pero el año que viene ¿quien sabe?

Rafa dijo...

Te lo voy a decir, si lee esto mi mujer, me termina de matar.
Hace unos años fuimos con unos amigos a Roma, y al plantearnos ir a Florencia, desde Roma había que madrugar y coger el tren, cosa que a nuestros amigos no les hacía mucho tilín, yo por no crear una situación dificil le comente a mi mujer, que mejor dejarlo para otra visita.
Mi mujer ha estudiado en la escuela de Arte, imagínate el globo, todavía no me lo ha perdonado, por lo que tengo una visita pendiente a esta ciudad.
En nuestras bodas de plata fuimos a Egipto (precioso), y viendo las piramides, la comenté, te ha gustado?, y me respondio, si mucho, pero todavía no conozco Florencia.
Por otro lado que pasada no?, correr de madrugada por Florencia, joder que hemorragia de satisfacción, nada, nada, montamos una kedada en Florencia, hay que plantearlo.
Gracias por tu comentario en mi blog por lo de Dinamarca.
Cuidate

El crusti dijo...

Ni el mismísimo Stendhal (cuyo síndrome se debe a su visita a Florencia) hubiese aproximado tanto sus sentimientos a la realidad... Copio un texto suyo que he rescatado de internet: "Había llegado a ese punto de emoción en el que se encuentran las sensaciones celestes dadas por las Bellas Artes y los sentimientos apasionados. Saliendo de Santa Croce, me latía el corazón, la vida estaba agotada en mí, andaba con miedo a caerme".
Enhorabuena por el texto, amigo Jose. Un abrazo

Maratones que he corrido

  • Maratón de Madrid: 2004 (3h 58m), 2005(3h 56m 42s), 2006(4h 15m 34s), 2007 (4h 06m 49s), 2009 (3h 40m 20s), 2012 (3h 19m 36s), 2013 (3h 13m 59s), 2014 (3h 40m 58s), 2015 (3h 19m 33s), 2017 (3h 58m 12s)
  • Maratón de Donosti: 2007 (4h 4m 52s)
  • Maratón de Toral de los Vados: 2008 (4h 11 m 16s)
  • Maratón de Marrakech: 2009 (3h 58m 4s)
  • Maratón de Oporto: 2009 (3h 30m 34s)
  • Maratón de Zaragoza: 2009 (3h 56m 32s)
  • Maratón de Sevilla: 2010 (3h 47m 27s)
  • Maratón de Boston: 2010 (3h 29m)
  • Maratón de Nueva York: 2010 (3h 28m 38s)
  • Maratón de Málaga: 2010 (3h 52m 16s)
  • Maratón de París: 2011 (3h 29m 43s)
  • Maratón de Berlín: 2011 (3h 23m 28s)
  • Maratón de Castellón: 2011 (3h 20m 14s)
  • Maratón Misteriosa (Tres Casas, Segovia), 2013 (3h 54m)
  • Maratón de Chicago: 2013 (3h 25m 37s)
  • Maratón de Londres: 2014 (3h 27m 58s), 2016 (4h 1m 18s)
  • Maratón de Amsterdam: 2014 (3h 28m 6s)
  • Maratón de Lisboa: 2015 (3h 34m 56s)
  • Maratón de Valencia: 2016 (3h 40m 32s)
  • Maratón de Tokio: 2017 (3h 39m 38s)

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