El aprendiz de maratoniano

Historias sencillas de carreras

domingo, 19 de junio de 2011

Turismo en Nueva York. Mi NY imprescindible.

Me lo han pedido seres queridos. Aquí va.

MUSEOS.

Cualquiera de los grandes y famosos museos de NY es interesante de ver. Todo depende del tiempo que tengas. Creo que especialmente merecen la pena dos: el MOMA, quizás porque siempre ha sido una referencia mundial en arte moderno y el Museo de Ciencias Naturales. Este último tiene una colección de dinosaurios única en el mundo, entre otras muchas cosas.

LOS “SIGTHS”.

En NY hay que ver los famosos “sigths”:
- El Empire State Building. SI hay tiempo merece la pena subir de día y de noche. Si hay que elegir, yo prefiero de noche, a partir de las 10 (creo que cierra a las 12). Suele haer muchas menos colas. NO dejarse engañar por los cientos de vendedores de entradas que hay en los alrededores prometiendo de todo. Lo mejor es sacarla en la ventanilla.
- La estatua de la Libertad. Hay que ir temprano para evitar colas de horas. Si abre a las 9 (creo que si) hay que estar allí antes. Si no, tendrás que esperar una cola enorme, a cualquier hora que vayas. Una alternativa (y gratis) es tomar el Ferry que va a Staten Iland (si, el de Armas de Mujer y tantas pelis). Se puede ir y volver con magníficas vistas de la señora Liberty, y es gratis. EL Ferry se coge prácticamente al lado de donde sale el de la estatua.
- El puente de Brooklyn. También se puede hacer de día o de noche. A mi también me gusta más de noche, pero de día tiene su encanto. Vistas espectaculares de Manhatan. Hay que ir en metro hasta la estación High St. (al otro lado) y se puede volver a Manhatan por encima del puente, paseando. Merece la pena.

OTROS LUGARES Y EDIFICIOS.

- Grand Central Station. Protagonista de mil películas. Te parecerá que ya has estado allí. Fundamental.
- Edificio Christler. Símbolo del Art Decó. Construido en 1929 cuando la crisis de la bolsa.
- Hotel Waldorf Astoria: merece la pena sentarse en el hall, símbolo del lujo extremo. SI tienes ganas de ir al servicio, entra y verás (te costará un dólar, pero…)
Estos tres sitios están cerca entre sí. Otros sitios:
- Flat iron. Famosísimo edificio. Cerca del cruce de Broadway con la 5ª.
- Madison Square Garden. SI te quieres gastar un dineral en ver un partido de la NBA. Cerca está el Macy’s más grande del mundo.
- Hotel Plaza (parecido al Waldorf), se puede ver en el Paseo de la 5ª.
- Zona cero. Justo al lado está el único outlet que hay en Manhatan.
- Wall Street, el corazón financiero. Justo al lado de la zona cero.
- City Hall (al lado de Wall St. y zona cero. Tienda enorme de electrónica)

PLAZAS

Hay muchas, pero yo recomiendo, al menos, estas.
- Rockefeller center. Lugar mítico de muchas películas. En invierno se puede patinar sobre hielo. Se puede ver en el paseo de la quinta avenida (ver paseos).
- Times Square. En Times Square hay muchas cosas interesantes. Por ejemplo hay un kiosco donde se pueden comprar entradas de musicales de última hora. Cerca de Times Square están casi todos los teatros (Broadway). En una esquina (al sur) hay un hotel Marriot que tiene en una de sus plantas altas un restaurante/discoteca/bar de copas giratorio. Merece la pena. Mejor ir de noche.
- Washington Square. Una de mis plazas favoritas. Los fines de semana por las tardes, música en directo de muchos grupos improvisados, de todos los estilos. En su esquina sur-oeste, lugar donde se juegan partidas de ajedrez de dos minutos con apuestas. Cualquiera puede intentarlo. Saliendo del parque por esa esquina, y dos calles más abajo, hay una cancha de baloncesto callejera como las que salen en las películas. Está en el corazón de la Universidad de NY.

CENTRAL PARK

Merece la pena pasear por Central Park, por lo menos una tarde o una mañana. O correr por central park si uno tiene esa afición. Hay muchos lugares que visitar (ver cualquier guía turística) y que han salido en docenas de películas míticas. Los fines de semana muchísima gente practicando todo tipo de deportes. Hay que perderse por allí. Muy curiosas las dedicatorias de los bancos. Si eres amante de los Beatles, indispensable el memorial Strawberry Fields y el Dakota (parte Oeste).

BARRIOS

Todos merecen la pena, pero por lo menos Chinatown (puestos tipo “rastro” donde se pueden comprar imitaciones), alrededor de Canal Street. Curioso Little Italy. Intesante el Soho. Muchos restaurantes para cenar. Hoy se puede también pasear por Harlem sin problemas y entrar en una iglesia un domingo para ver una celebración.

PASEOS

Muchos, pero dos que recomiendo:
1) Desde Canal hasta Washington Square, por Broadway. Si se quieren comprar vaqueros, zapatos, zapatillas tipo americano,… tiendas a ambos lados.
2) Subir la quinta avenida desde, por lo menos, la 33 hasta Central Park: tiendas famosas (deportes, la tienda oficial de la NBA, tienda Disney, Sacks,… casi al final Tifany’s), edificios famosos (torre Trump, imprescindible entrar y subir por la escalera mecánica entre toneladas de mármol y tiendas de lujo, Catedral de San Patricio, Rockefeller Centre,…). Se pasa por la esquina de la calle 47, la calle de los diamantes (merece la pena echar un vistazo a los escaparates). Acabamos en la esquina con central park: a la izquierda el hotel plaza (entrar a echar un vistazo) y a la derecha FAO Swartz, una de las tiendas de juguetes más grandes del mundo (donde está el famoso piano de pie que sale en la película Big). Allí también está la mayor tienda Apple de NY, donde se puede encontrar ‘lo último’.

NO DEJAR DE HACER:

- Tomar Pastrami.
- Tomarse un perrito caliente por la calle.
- Desayunar un buen muffle.
- Mirar el cielo para sentirse muy pequeño.
- Asombrarnos por casi todo lo que vemos.

viernes, 22 de abril de 2011

Nacidos para correr, de Christopher McDougall

En la tradicional comida organizada por el Foro Carreras Populares, previa al Maratón de Madrid, se sortearon varios ejemplares de “Nacidos para correr” y tuve la suerte de que me tocó uno. Llevaba un par de semanas tratando de encontrarlo en alguna de las librerías de mi barrio y estaba a punto de comprarlo por internet, cuando me calló el libro entre las manos gracias al sorteo.

¿Cómo transmitir lo que podéis encontrar en este libro? Es la historia de una carrera mítica, la ultramaratón del Cañón del Cobre, en Mexico. Es un viaje iniciático del autor y protagonista desde el mundo del corredor popular hacia la mística que rodea el mundo de las ultramaratones de extrema dureza. Es un repaso a las aventuras de muchos de los corredores míticos de largas distancias. Leyéndolo conoceréis a algunos de los personajes más interesantes (reales) del mundo del ultrafondo . Es un manifiesto en favor del correr como medio de vida y el correr para divertirse. Es un tratado de antropología, donde se desarrolla la teoría de que el Homo Sapiens “nació para correr” y que fue esa capacidad, la de poder correr grandes distancias, la que nos convirtió en la especie predominante del planeta tierra. Es un tratado de nutrición deportiva. Es una apología del correr sencillo, natural, … lejos de las multinacionales. Y además de todo esto es una novela, con su planteamiento, trama, desenlace, novela que te engancha y te obliga a seguir leyendo. Novela en la que van apareciendo muchos personajes reales que son leyenda en el ultrafondo, incluyendo a los Tarahumaras, indios mexicanos y auténticos protagonistas de la historia.

Es un libro que invita a correr. Si eres corredor aficionado o profesional, debes leerlo porque te suscitará algunos interrogantes que a lo mejor te hace replantearte tu manera de correr y, desde luego, te hará ilusionarte más por esta afición. Si no te gusta correr, a lo mejor después de leerlo te planteas iniciarte en este apasionante deporte. Correr es nuestro destino, porque hemos nacido para correr. Como se dice en algún lugar del libro “no dejas de correr porque te haces viejo, sino que envejeces porque dejas de correr”.

Aquí tenéis un adelanto.

martes, 12 de abril de 2011

Maratón de París


Dedicado a mi amiga Maria Jesús.

El 10 de Abril de 2011 amaneció en París un día radiante. Uno de esos días que hacen que a esta ciudad se le llame “la ciudad de la luz”. Un día precioso para correr una Maratón. La verdad es que toda la semana había sido casi veraniega en París, pese a estar aún en el mes de abril. A las 7.00 de la mañana, casi no hacía falta abrigarse. Con la ropa con la que iba a correr y un chubasquero de plástico, me dirigí hacia el metro para llegar, media hora después, a la estación de Charles de Gaulle-Etoile, donde está el arco de Triunfo. El lugar es espectacular. Hacia un lado los Campos Elíseos, desde donde saldría la carrera, hacia el otro la Av. Foch, lugar donde está la meta. Ya hay un gran ambiente, y algo de confusión al no estar aún cortado el tráfico. Me dirijo por la Avenida Foch hacia el lugar donde está el guardarropa, y después de comprobar que no necesitaba mucho abrigo, entrego mi mochila quedándome conmigo solo un plástico para mantenerme caliente. Me queda casi una hora hasta el momento de salir, pero vivir ese ambiente tan especial previo a una gran maratón, en un lugar tan emblemático, hace que ese tiempo de espera lo disfrute minuto a minuto.

Grupos de corredores fotografiándose frente al arco de triunfo, corredores calentando o estirando, gente moviéndose de aquí para allá, vestidos de distintas maneras, nerviosos, expectantes, algún despistado de última hora buscando el guardarropa… El ambiente es increíble. Me paro un rato a contemplar el espectáculo desde un banco de los Campos Elíseos, saboreando cada instante. Me coloco bien el chip en mi zapatilla derecha, me aprieto los cordones, hago unos estiramientos casi simbólicos y decido que ya estoy preparado. Entonces camino hacia el Obelisco hasta encontrar mi corral de salida, el sub 3.30.

El corral se va llenando poco a poco, con mucha animación por los micrófonos de ambiente, que en francés, inglés, español, italiano, alemán y portugués iban dando distintas informaciones. Entre otras, que la temperatura iba a ser alta y que no olvidáramos hidratarnos en todos los puestos de avituallamiento. Cada vez queda menos y me agolpo en la parte delantera del corral. Risas, nervios, gritos, ánimos, camisetas volando de aquí para allá,… A pocos minutos del comienzo de la carrera, se guarda un minuto de silencio por las victimas de Japón. Y, por fin, suena un pistoletazo de salida.

La carrera sale lanzada hacia abajo, y después de tres minutos paso por la línea de salida. Apenas se puede correr con comodidad en varios kilómetros, con bastantes codazos y, esto sería la tónica en más de media carrera, con numerosos cuellos de botella que provocaban problemas con bastante frecuencia. Pese a lo temprano de la hora (8.45) muchísima gente animando de manera estruendosa. Público animando durante prácticamente todo el recorrido. Esto es, entre otras cosas, lo que hace grande una maratón. El recorrido es grandioso, como la ciudad. Especialmente estos primeros kilómetros que se corren por la superficie de la ciudad. Chatelet, el Louvre, el Hotel de Ville, la Bastilla,… Poco a poco, en dirección este, vamos saliendo del centro para adentrarnos en el Bois de Vincennes, siempre con muchísima gente empujándonos “¡Allez, allez!”. Pasamos junto al precioso Chateau de Vincennes y recorremos varios kilómetros antes de volver en dirección oeste para tomar la rivera del Sena. La vuelta a la Rue Charenton vuelve a significar mucha animación, un público entregado a su carrera. ¿Cuándo veremos en Madrid algo parecido?.



Después de la media maratón, cuando la carrera empieza a transcurrir paralela al Sena, se produce la primera pequeña estafa de la organización. En vez de correr por la superficie, nos dirigen a una vía rápida, que durante bastantes metros (en total kilómetros) discurre por túneles. La sensación no es buena, pero afortunadamente a la altura de la torre Eiffel se vuelve definitivamente a la superficie. La vista vuelve a ser espectacular. Pero ya estamos en el kilómetro 30, que es donde realmente empieza lo duro de la carrera, donde uno empieza a percibir las sensaciones que te permitirán llegar a meta bien, o arrastrándote. Hasta ese kilómetro había conseguido mantener un ritmo por debajo de los 5 minutos el km, pero a partir de ahí, mi ritmo difícilmente bajaba de esos 5 minutos, aunque afortunadamente tampoco se iba muy por encima. La dureza de los kilómetros aumenta al entrar en el Bois de Boulogne, donde disminuye el público. En un determinado momento se enfila una avenida donde muy al fondo se ve el arco de Triunfo lugar cercano a la meta, tan cerca, tan lejos.

A falta de seis kilómetros me doy cuenta de que ya no puedo mejorar mi marca en maratón. El calor y la humedad han hecho su trabajo y en las piernas casi no me queda nada. Casi decido dejarme ir cuando a mi lado pasa una de las liebres con la bandera de 3.30 que me dice en castellano: “¿Qué, que tal vamos?”. “Muy justo”, le respondo, “en la reserva”. “Vamos, animo, que ya estamos ahí” me contestó a su ritmo exacto. Eso me sirvió de revulsivo. Me coloqué a su espalda y ya prácticamente no le abandoné hasta meta. Las piernas casi no me respondían, pero podía aguantar el ritmo. Los dos últimos kilómetros fueron infernales, pero ya se percibía la meta, donde finalmente entré por debajo de los 3.30. Mi tercera mejor maratón. Una gran maratón de una gran ciudad.

Sobre la organización.

Aquellos que quieran correr esta maratón, aquí encontrarán más información práctica. La feria del corredor, bien organizada, aunque un poco alejada del centro. Todo muy caro y solo algunos regalos en los stand de ciudades con maratones. La bolsa del corredor un poco pobre (en mi opinión) y sin camiseta que iba a ser entregada en la línea de meta (¿para ahorrarse unas pocas?). No sé cómo fue la Rice Party (se sustituyó la pasta por arroz) porque al estar tan lejos decidí no participar.

La organización en la salida/meta, bastante buena, aunque el guardarropa estaba un poco alejado de la salida y eso te obliga a una buena caminata antes de empezar. Tampoco es normal que los puntos de encuentro con letras estuvieran duplicados.
Muy bien los avituallamientos. En todos agua, pasas, naranjas, platanos, azúcar. Solo bebidas isotónicas en un punto de la carrera.

El recorrido, salvo los tramos subterráneos, grandioso. Gran parte por el centro con muchísima animación. Muchos codazos en los cuellos de botella, pero es el precio de ir por el centro.

Una maratón inolvidable, grande, que merece la pena ser corrida.

Sigue mi maratón

viernes, 25 de marzo de 2011

Previo Paris

En muchos sitios de España, al número 15 se le llama “la niña bonita”. Y a casualidad ha querido que mi maratón número 15 sea en Paris, “la niña bonita”. Paris es una de esas ciudades talismán para mucha gente. “MI ciudad favorita”, dicen algunos. Yo siempre he pensado que Paris es una ciudad excepcional, impresionante desde el punto de vista monumental. En mi opinión, si quitamos a Rio de Janeiro, sin duda la ciudad del mundo más espectacular desde el punto de vista de la naturaleza que en ella se despliega y Nueva York como ciudad de referencia para muchas personas (también para mi) por mil razones, si preguntáramos a 100 personas por su “ciudad favorita por visitar” o “visitada”, posiblemente un porcentaje muy alto contestaría que Paris.
He visitado París en muchas ocasiones y, si coincide un día de primavera u otoño con un cielo limpio y despejado, el espectáculo que nos ofrece la ciudad es difícilmente comparable con ninguna otra. Aparte de los numerosísimos lugares comunes tan reproducidos en el cine y la televisión, el apelativo de “ciudad de la luz” es merecido sobradamente.

En Paris vivía y trabajaba una buena amiga y cuando decidí correr la Maratón de Paris, y me inscribí en la maratón, un aliciente era poder compartir unas horas con ella, ya que nuestras vidas se complican tanto que muchas veces tenemos que buscar excusas (como correr una maratón) para reencontrarnos con amigos. Mi amiga fue sorprendida por un cáncer perverso que se la llevó sin darnos tiempo ni a despedirnos de ella, y de alguna manera dejó huérfana la ciudad.

Correr en Paris se ha convertido para mí en un acontecimiento triste, porque cada minuto, cada hora de las que corra por esa ciudad, me recordarán a mi amiga. Difícilmente podré volver a esta ciudad sin recordar a mi amiga. Y hoy, ese recuerdo me produce tristeza. Serán 42,195 kilómetros que dedicaré, metro a metro, a la memoria de mi amiga Maria Jesús.

sábado, 5 de marzo de 2011

Correr por Trento


Trento es una ciudad italiana que está muy cerca de la frontera con Austria. Está en una región llamada Trentino (Tirol del Sur) y es conocida, sobre todo porque ente el año 1545 y 1565 se celebro allí el conocido Concilio de TRrento, que significó una auténtica catarsis para la Iglesia católica al ser convocado como una respuesta a la aparición del protestantismo.

Trento es una ciudad pequeña, pero acogedora. Típica ciudad universitaria, donde los estudiantes, cuando llega el jueves o el viernes, vuelven a sus ciudades , normalmente a menos de dos horas de tren. Es una ciudad “de montaña”, muy cerca (a menos de una hora) de los Dolomitas, con unas impresionantes estaciones de esquí.

Tengo una relación con Trento por motivos de trabajo desde hace años, y de cuando en cuando tengo que regresar. Trento, aparte de la Universidad, tiene las montañas, un centro urbano antiguo, pequeño, pero muy bonito y, por supuesto, la cocina italiana, tan rica en hidratos de carbono. Para la gente que no corre, es un auténtico peligro pasar unos días en Italia, porque con una pasta tan rica (y abundante) es sencillo coger sobrepeso si no se queman convenientemente esos hidratos. Y, entre otras cosas, me esforcé en no desaprovechar la ocasión de regalarme una buena dosis en una trattoria de muy buenos recuerdos, llamada Alla Grotta, donde la pasta según mis colegas italianos no es muy buena (excelente para nuestro estándar español) pero es mucho más que abundante en la generosidad de sus raciones. Y si las raciones de pasta son enormes (suficiente para llenar al más exigente), las pizzas son de un tamaño descomunal.

Nunca tengo tiempo de ir a esquiar en Trento, pero tampoco viajo allí sin mis zapatillas. Y después de una buena cena en Alla Grotta, lo pertinente es quemar, cuanto antes, esos hidratos recién adquiridos. Trento es, como ya he dicho, una ciudad de montaña, por lo que la mejor solución para correr una buena distancia sin necesidad de laterar mucho el corazón, es tomar el sendero que hay junto a al río Adige. Correr junto a un río ancho que pasa por una ciudad, es asegurarse un recorrido sin muchos sobresaltos. Y además este tiene a un lado un carril bici, que a veces discurre en paralelo con un sendero de tierra muy apropiado para desgastar zapatillas.. Desde mi hotel, situado al lado de la estación, solo tenía que cruzar la Plazza Dante (presidida por una majestuosa estatua de Dante) para llegar a la margen izquierda del río (rio abajo) y, de momento, discurrir por una senda de varios kilómetros. Aproximadamente a unos tres kilómetros, la llamada carretera “Tengenciale” ocupa en paralelo la margen por la que yo corría y esto me obliga a cruzar un puente y seguir mi camino por el otro lado del río.

Eran las 8 de la mañana. Una fría mañana en una ciudad de montaña, con una temperatura y sensación de frío alta, a causa de la humedad, pero gracias a las nuevas ropas térmicas, corro muy a gusto y sin pasar frío. En mi recorrido de doce kilómetros, solo me cruzo con otros tres corredores, dos bicicletas y numerosos lugareños paseando a su perro.

Se que volveré a correr por Trento, y la experiencia es muy agradable: aire puro, un río ancho y caudaloso, las montañas nevadas al fondo (da igual hacia donde mires). Merece la pena, siempre, cargar con las zapatillas.

domingo, 13 de febrero de 2011

Una tapia con Fabián Roncero


La Tapia es un recorrido casi mítico de la Casa de Campo de Madrid. Depende de por donde lo cojas pueden ser 15, 5 ó 16,5 km, pero lo normal es que sean unos 16 km. La Tapia puede ser más o menos dura. Yo siempre la he hecho saliendo del parking del Lago, en sentido anti horario. Los primeros kilómetros son llanos y transcurren por dentro de la tapia y en paralelo a la M-30. Después, a través del famoso bosque donde entrena la élite, se llega a la vía del tren. Se cruza y se sigue bordeando la tapia y llega la parte más dura. Hay varias cuestas considerables, un continuo rompe piernas. A partir del km 8, se suavizan bastante los toboganes y a partir del 12 es casi cuesta abajo o llano. El final se hace largo, porque pese a ser llano, se vuelve al asfalto. Cuando llegas al ZOO te crees que ya has acabado y aún quedan tres km. Pasas por el Parque de Atracciones y enfilas de nuevo hacia el lago.

Hoy he tenido el privilegio de hacer una Tapia con Fabián Roncero. Durante una gran parte hemos ido mucha gente juntos, pero al final, unos se quedaron y otros tiraron más rápidos y nos quedamos con él un grupo muy reducido. Gran tipo. Es, posiblemente, el mejor maratoniano que hemos tenido nunca, por lo menos el único capaz de batir el record del mundo (no lo hizo por culpa de un calambre en el 98, en Róterdam). Amable con todos, continuamente animando. Bromeando, como un colega más. AL final todos los que nos arremolinamos en el parking,le molestamos con fotos, autógrafos,… Sin perder la sonrisa nos ha atendido a todos.

Ha sido una iniciativa de "Zona deportistas" y además de contar con la compañía de Fabián, nos han regalado una camiseta técnica, bebida isotónica, una revista, y todo compartiendo la mañana con amigos y amigas blogueros. Perfecto.

Maratones que he corrido

  • Maratón de Madrid: 2004 (3h 58m), 2005(3h 56m 42s), 2006(4h 15m 34s), 2007 (4h 06m 49s), 2009 (3h 40m 20s), 2012 (3h 19m 36s), 2013 (3h 13m 59s), 2014 (3h 40m 58s), 2015 (3h 19m 33s), 2017 (3h 58m 12s), 2018 (3h 45m 4s), 2019 (4h 6m), 2021 (4h 11m 56s), 2022 (4h 8m), 2023 (4h 11m 51s)
  • Maratón de Donosti: 2007 (4h 4m 52s), 2017 (3h 38m 40s)
  • Maratón de Toral de los Vados: 2008 (4h 11 m 16s)
  • Maratón de Marrakech: 2009 (3h 58m 4s)
  • Maratón de Oporto: 2009 (3h 30m 34s)
  • Maratón de Zaragoza: 2009 (3h 56m 32s)
  • Maratón de Sevilla: 2010 (3h 47m 27s), 2019 (3h 50m 13s)
  • Maratón de Boston: 2010 (3h 29m)
  • Maratón de Nueva York: 2010 (3h 28m 38s), 2019 (3h 55m 38s)
  • Maratón de Málaga: 2010 (3h 52m 16s)
  • Maratón de París: 2011 (3h 29m 43s)
  • Maratón de Berlín: 2011 (3h 23m 28s), 2022 (4h 5m 40s)
  • Maratón de Castellón: 2011 (3h 20m 14s)
  • Maratón Misteriosa (Tres Casas, Segovia), 2013 (3h 54m)
  • Maratón de Chicago: 2013 (3h 25m 37s)
  • Maratón de Londres: 2014 (3h 27m 58s), 2016 (4h 1m 18s)
  • Maratón de Amsterdam: 2014 (3h 28m 6s)
  • Maratón de Lisboa: 2015 (3h 34m 56s)
  • Maratón de Valencia: 2016 (3h 40m 32s)
  • Maratón de Tokio: 2017 (3h 39m 38s)
  • Maratón nocturna de Bilbao: 2018 (3h 44m 32s)
  • Maratón de Valdebebas: 2020 (4h 01m 49s), 2021 (4h 20 min.)
  • Maratón de Polvoranca: 2021 (4h 39m 25s)

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