El aprendiz de maratoniano

Historias sencillas de carreras

domingo, 18 de octubre de 2009

Copenhague, un lugar interesante para correr

La semana pasada la pasé en Copenhague por motivos de trabajo y como es habitual mis zapatillas viajaron conmigo. Tuve suerte con el tiempo, pues se anunciaba lluvia y tuvimos muy buen tiempo (frío, pero sin lluvia). La primera vez que viajé a esta ciudad (hace más de veinte años) me llamaron varias cosas la atención. La mayoría de las personas dejan su bici en la calle sin ningún tipo de protección; la gente come helados por la calle, independientemente del frío que haga (incluso bajo cero); hay unos puestos de salchichas en muchas esquinas, que te permiten algo más que matar el gusanillo con cierta dignidad. Los daneses son corteses y educados, y normalmente atienden con una sonrisa al visitante. Hoy esas cosas siguen pasando. Ahora además la ciudad cuenta con un metro que te lleva al aeropuerto en muy poco tiempo (en hora punta es mucho mejor que ir en coche).
Copenhague es una ciudad muy manejable. Puedes ver todo lo que merece la pena a golpe de paseo, y son muchas cosas. Aparte de visitar a la Sirenita, merece la pena pasear por los canales (hay también visitas en barco guiadas), cerca de la plaza de la Opera (en la que en invierno hay una pista de hielo); ver el cambio de la guardia a las 12, en el Palacio Real (con banda de música incluida, y muy cerca de los soldados, no como en Londres), pasear al anochecer por el Tívoli y disfrutar del espectáculo de luz y sonido, cenar en uno de sus restaurantes. El Tívoli, uno de los primeros parques de atracciones del mundo, conserva atracciones de feria de pueblo, y a mí por lo menos me hace regresar, de alguna forma, a la infancia. Enfrente del Tívoli han puesto una gran noria, como en otras ciudades europeas. Y pasear por sus calles peatonales, llenas de tiendas y de personas. Esta vez, gracias al congreso al que asistí, tuve la suerte de ver el ayuntamiento por dentro. Y visitar Cristianía, uno de los últimos reductos hippies que existen en la Europa occidental. En horas de luz se puede visitar sin problemas y ver algunas cosas algo anacrónicas, pero que pueden entenderse en un lugar donde la policía no suele entrar.
Y Copenhague es una ciudad donde se puede disfrutar corriendo. Esta vez corrí por dos sitios distintos. MI hotel estaba muy cerca de la Plaza del Ayuntamiento, y desde allí enfilé, por el bulevar H.C. Andersen hacia las grandes exclusas que hay en el centro de la ciudad. Son grandes lagos rectangulares, uno seguido del otro, donde viven algunos cisnes. El perímetro de las cinco exclusas tiene varios kilómetros. Por sus lados hay siempre gente corriendo y hay sendero de tierra. Llama la atención en Copenhague la gran cantidad de mujeres que corren (por lo menos uno de cada dos corredores es mujer). Cuando se corre por los lados que dan más al sur, hay que esperar los semáforos de las calles que las atraviesan, pero por el otro lado, hay túneles que permiten pasar de una a otra. Un lugar bonito y agradable para correr.
Mi segundo circuito fue más urbano. Desde la Plaza del Ayuntamiento, seguí por la calle peatonal que acaba en la Plaza de la Opera. De allí fui, pasando por el canal de las casas pintadas, hacia el Palacio Real, para acabar dirigiéndome hacia el lugar donde se encuentra la Sirenita. Tuve la suerte de ver salir el sol por detrás de la Sirenita, permitiéndome disfrutar de una imagen inolvidable. Desde allí bordee un camino que cruza un parque, para, volviendo por el mismo camino, regresar al punto de partida.
Copenhague, una ciudad que merece la pena visitar, y por la que merece la pena correr.

miércoles, 7 de octubre de 2009

Haruki Murakami, o lo que nos gusta hablar del correr a los que corremos

Los que corremos, sobre todo los que ya hemos cruzado alguna vez la línea de los 42.195 metros, somos gente un poco peculiar. Nos gusta correr, nos gusta hablar de correr, nos gusta tratar de convencer a los demás de lo bueno que es correr, hasta nos gusta escribir de las cosas del correr (¿cuántos blogs de corredores populares habrá en el mundo, cuantos foros de discusión,…?). Una de nuestras peculiaridades, es que practicamos un deporte difícilmente asumible por nuestros semejantes, incluyendo la mayoría de las veces a nuestros seres queridos, que no comprenden cómo se puede madrugar o trasnochar para ir a correr, o sudar bajo el sol en verano, o pelarse de frío en invierno, o recorrer kilómetros para ir a una carrera. Correr es de cobardes, es una frase tópica que nos toca oír de vez en cuando. Cuando se empieza a correr por primera vez, tu cuerpo te dice que pares, que eso no es sano, y la mayoría de las personas responden con la cabeza a lo que el cuerpo les pide, y se paran. No pueden correr más allá de 20 minutos, por lo que ¿cómo entender que se pueda correr durante horas?

Pero nosotros, normalmente no nos desanimamos, y en muchas ocasiones tratamos de transmitir lo bien que nos sentimos después de un entrenamiento o una carrera, lo que nos motiva poder cumplir un objetivo (en forma de tiempo, de ritmo, o de distancia). Lo hacemos hablando con mucho entusiasmo, o también escribiendo en blogs y foros de corredores, donde encontramos almas gemelas que nos comprenden, porque comparten satisfacciones, emociones, sensaciones.

El libro autobiográfico de Haruki Murakami (What I talk when I talk about running), el gran novelista japonés, es un libro para nosotros, los corredores, pero también es un libro para que lean nuestros familiares y amigos, para que nos entiendan un poco mejor. Es para nosotros, porque nos cuenta porqué corre, cómo entrena, qué tipo de vida lleva, cómo se alimenta,… todo sin ánimo de tratar que se le imite, sino solo como acta de una forma de vida que no pretende sea ejemplar para nadie. Nos hace varias crónicas de carreras (y un triatlón) de forma magistral (su primera vez en correr más de 42 km, una ultramaratón de 100 km, una de sus maratones de NY,…) y comparte numerosas anécdotas personales a lo largo de sus muchos años de corredor popular.

Murakami, maestro de las palabras y corredor popular, sabe transmitir esos sentimientos, esas sensaciones, que tanto vivimos, pero que muchas veces no sabemos compartir con los no iniciados. Es un libro perfecto para que lo lean nuestros allegados, y cuando nos vean salir a correr en unas condiciones extremas de horario o clima, no piensen que estamos locos.

domingo, 13 de septiembre de 2009

La vuelta al cole: "La Melonera"

Por mucho que ya no estemos en el colegio (prefiero ni siquiera echar cuenta de los años), el mes de septiembre siempre será el ‘de la vuelta al cole’. Incluso periodistas, políticos, deportistas,…, consideran septiembre como la vuelta al cole. La mayoría de funcionarios (entre los que me cuento), tienen las vacaciones en agosto, por lo que septiembre sigue teniendo ese significado.

Este año me he sentido como unos de esos niños empollones que están deseando que empiece septiembre para volver al colegio. Con el objetivo de la maratón de Zaragoza, he procurado salir a correr casi todos los días en Agosto, pero allí donde yo veraneo (incluyendo varios cientos de km a la redonda), no hay una sola carrera popular. Por ello han sido entrenamientos en solitario, con mucho calor y humedad, a nivel del mar y en una zona con muchas cuestas. Con sensaciones pobres por culpa de unos ritmos de carrera bajos. Ya tenía ganas de ponerme un dorsal, de probar qué tal iba.

Regresé a Madrid el 31 de Agosto y desde el día siguiente ya he retomado salidas más normales, con los colegas de siempre. He empezado a notar un mejor tono en las piernas, y he seguido con mono de ‘dorsal y carrera’ hasta ayer, que corrí ‘La Melonera’ (10,06 km).

El tiempo nos acompañó, porque el día se puso de pronto oscuro, como de tormenta. Incluso cayeron cuatro gotas antes de la carrera. Luego salió el sol, pero no hizo demasiado calor. Allí me encontré con compañeros de nuestro club universitario (UC3Marathon): Carlos, su hermano, Eduardo, Alejandro, Jesús (el cubano) y un chaval que corre croses universitarios con la Universidad (no recuerdo su nombre, ¡disculpa!). A Jorge nos lo encontramos en el km 3, pero le pasamos y no volvimos a verle. Carrera muy lenta los primeros km por culpa de las aglomeraciones y los melones de siempre, que corriendo a ritmos muy lentos, se empeñan en ponerse muy delante en la salida. Durante más de dos km prácticamente no se puede correr en condiciones. Eduardo salió por delante, y yo me mantuve todo el rato con Alejandro. Corrimos muy a gusto a partir del km 3, donde ya se despeja algo más la carrera, y sufrimos las tres o cuatro cuestas que tiene la carrera. El chaval de los croses nos pasó como una exhalación hacia el 7. Pero con muy buenas sensaciones, a pesar de ser la primera carrera de la temporada. Al final llegamos sobre 46m 22s.

Bueno, ya me he quitado el mono, tengo por delante un montón de carreras antes de Zaragoza y, bueno, gracias a esta afición se puede encarar la vuelta al trabajo con mucho más optimismo.

lunes, 17 de agosto de 2009

Marta Dominguez, campeona del mundo

Acaba de ocurrir. Marta Domínguez ha ganado la medalla de oro en el Mundial de Atletismo de Berlín, y frente a las más grandes. Para los que corremos como afición, Marta siempre ha sido un ejemplo a seguir. Siempre sufriendo, siempre dando la cara, siempre competitiva, y pese a los contratiempos que a veces ha tenido, siempre sonriendo. Con esa sonrisa que ilumina, que llena todo un estadio de atletismo. Cuando en la final de los Juegos Olímpicos de Pekín se cayó en aquella valla, todos nos caímos con ella. Todos sufrimos cuando la vimos levantarse, desorientada, pero con la idea fija de llegar a la meta, de ganar pese a la caída. Todos sentimos la pérdida de esa medalla como si fuéramos nosotros los que corríamos. A todos se nos quedó esa espina clavada. Porque Marta no se merecía esa mala suerte. Hoy Marta se ha sacado esa espina (aunque la espina de unos JJOO solo se saca en otros JJOO), y con ella nos la hemos sacado todos. Cuando cruzaba la meta, me he visto levantando los brazos con ella. Marta, enhorabuena campeona. Te lo mereces y además nos has hecho felices a muchos aficionados que te admiramos. Eres grande. Muy grande.

domingo, 14 de junio de 2009

I Media Maratón Ciudad de Leganés

Normalmente entreno, con mis colegas de UC3Marathon, en Leganés. Muchas veces pisando el recorrido que nos ofrece esta media maratón, en los alrededores del Polideportivo Europa. Llevamos mucho tiempo pensando en una media en ‘nuestra ciudad’ y no he querido perdérmela. Pero el cariño a la ciudad y al club que ha organizado la media, no exime algunos fallos de organización que deberán subsanarse en el futuro, si esta media quiere hacerse un sitio en el calendario.
Salida

Con Javier y Carlos

El primer fallo, el recorrido. Leganés tiene recorridos preciosos, mucho más atractivos que las vueltas que hemos dado alrededor del polideportivo. Supongo que no será sencillo convencer al ayuntamiento, pero debiera intentarse para el año que viene.
Paseando por Leganés

El segundo la salida. A eso de las 8.00, una hora antes, estaba en la entrada principal del polideportivo. La fallida información de varios de los voluntarios, hicieron que hasta las 8.20 no llegara al lugar donde se recogían los dorsales y los chip. Allí era el caos. Un voluntario tenía la lista de dorsales, y a su alrededor más de diez corredores intentábamos averiguar nuestro número, para pasar a la cola de los dorsales. Tres colas larguísimas y mal señalizadas (muchos hicimos ‘dos colas’ antes de coger nuestro dorsal). Eso me llevó otros veinte minutos. Después otra cola para recoger la camiseta/regalo, y finalmente una cola más (esta más pequeña) para el ropero. 8.45, a quince minutos de la salida, y aun quedaban allí cientos de corredores en esta maraña de colas (no se si alguien se perdió la salida, pero no me extrañaría).
Aqui el calor ya apretaba...

Todo lo que tuvo de desastre la salida, lo tuvieron de animosos y amables los voluntarios, la mayoría del Club de Atletismo Leganés, que siempre estuvieron animándonos a todos durante toda la carrera, perdiéndose ellos el correr en su primera media maratón. Enhorabuena por vuestro esfuerzo, que seguro que el año que viene no ocurrirán estos fallos.

Por fín me encontré con mis colegas Carlos, Antonio, Javier (el Monstruo de Lega-nés), Gregoire, Eduardo, …. Y ‘reconocí’ a Coletitas, del Foro de Carreras Populares. Resulta que es compañera del grupo de Rock Acrobático de Gregoire y ya habíamos coincidido en varias carreras, pero yo no sabía que era ‘la’ Coletitas del Foro. También conocí a Rosa (“Definitivamente correr no es de cobardes”), con la que corrí gran parte de la carrera. Muy buena compañera y un encanto de persona.

Milagrosamente la carrera empezó a la hora, y pronto supimos que iba a ser dura. No por el perfil, prácticamente llano, salvo por las cuestas de las calles paralelas a la Av. De la Lengua Española, sino porque el ambiente tenía un grado de humedad muy elevado que hacía que la sensación de calor fuera angustiosa. Un bochorno enorme. Afortunadamente, el sol se mantuvo detrás de unas nubes que amenazaron tormenta pero que solo chispearon un poco. En unos minutos ya sudábamos a chorros. Mucha gente que iba a hacer la Media Maratón, entró en meta a los 10 km (también se corría una edición de 10 km de la Carrera de San Juan). Corrimos juntos, gran parte de la carrera, Carlos, Rosa y yo. AL llegar a meta nos separamos un poco, pero no más de un par de minutos.
Llegando a meta

La llegada estaba un poco mejor organizada, con una bolsa del corredor bien surtida.

Enhorabuena al Club Atletísmo de Leganés por haber sacado adelante esta I edición y ánimo para que la II mejore esos fallos de la salida.

domingo, 26 de abril de 2009

Maratón de Madrid (2009)


Prometo crónica más extensa en nos días, pero aquí va un adelanto. Nos empezó a llover bastante fuerte (dejandonos calados) nada más empezar. La lluvia cesó después de una hora más o menos. EL día se quedó fresco, pero agradable. Para mi el recorrido es más bonito que el antiguo (el año pasado no corri). Se sigue haceindo muy largo el tramo de la casa de campo y luego hasta llegar a Atocha. La última cuesta, por la calle paralela al retiro, mortal (la misma que en la Media). Para mi, ha sido fantástico porque he hecho mi mejor tiempo (3h 40m 20 s). A la entrada de la casa de campo un empedrado me ha hecho caerme al suelo dejándome bastante dolorido, pero no ha sido nada, más que el susto. Casi todo perfecto, aunque este año he echado de menos el caldito que solían dar los de la BRIPAC y platanos (a cambio de pera, manzana y naranja,...). En el llamado ´punto de no retorno´ mucha aglomeración. Sin duda mi mejor maratón de las ocho que he corrido.

LA CRÓNICA

Tenía una espina clavada con la Maratón de Madrid. El año pasado, dos semanas antes de la carrera, me ingresaban con una diverticulitis aguda que me tuvo una semana en el hospital. Eso me cambió, de alguna manera, la manera de enfocar los problemas, me quitó de encima algunos kilos, y sobre todo, me juramentó para la cita de este año con MAPOMA. Todas las sensaciones eran buenas (este año he corrido mi mejor ‘diez mil’, mi mejor ‘media’ y una buena maratón en enero, en Marrakech), pero visto lo ocurrido el año pasado, el síndrome pre-maratón donde todo te duele se agudizó un poco más.
Comida en Pizza Jardín

Unos días antes de MAPOMA, pude empezar a calentar mi particular ambiente pre-maratón, gracias a mi amigo el periodista Manolo HH, que nos invitó para hacer un programa en Radio Exterior de España y hablar de la Maratón desde la perspectiva del corredor popular (programa aun no emitido). Allí estuvimos, en la Casa de la Radio, Javi Sanz (65 maratones le han visto pasar), Antonio Vera (desde Sevilla, con maratones en los cuatro continentes –creo que le falta Asia-), Alejandro Pérez Correa (popular, pero peleando siempre con los mejores) y un servidor, hablando de las sensaciones de correr una maratón, de nuestro vocabulario especial, de la complicidad entre corredores, de tocar el cielo después de pasar por el infierno, del muro,… En fín, que no hizo mucha falta provocarnos por parte de Manolo para que empezáramos a desbordar entusiasmo por esta afición que es, además, un estilo de vida.



También calentamos motores en la comida que se organizó el sábado, a través del Foro "Carreraspopulares" en Pizza Jardín, como ya es tradición. Allí estuvimos, con los de Villena, con ‘Angelín’ a la cabeza, ‘Micenas’,’ Biquingo’, ‘Javi Sanz’, ‘Yonhey ’, ‘Literman’, ‘AbebeBikila’, ‘Krismaran’, ‘Rungobe’, ‘Pingo’ y ‘Torcas’. Tuvimos la suerte de que también nos acompañaran algunas de nuestras compañeras y sufridas seguidoras (como mi mujer, Ana). Fue un autentico placer `poner cara’ a algunos de los ‘nicks’ del Foro. Por supuesto hablamos de maratones, las pasadas, las futuras, la del día siguiente; de sensaciones, de deseos, de ilusiones de marcas,… Y pese a que tocamos la liga y allí había atléticos, madridistas y un sevillista (me callo quien, aunque todo se sabe) nos unía mucho más que lo que nos separaba: cuarenta y dos kilómetros y ciento noventa y cinco metros.
Con los nervios de antes de la carrera

El día de la Maratón quedamos, para hacernos alguna foto y desearnos suerte, en la esquina del Banco de España, en Cibeles. Allí pudimos saludar a Antonio Vera ‘padre’ y Antonio Vera ‘hijo’, que corrían con algunos de sus compañeros del Club de Marathón de Cartagena. Y allí quedé con Luis (mi compañero de carrera el domingo) y su hermano. Y con Jorge y Carlos (de nuestro UC3Marathon). Y con Javier ('el monstruo de Leganés'). Mario no llegó a tiempo. Más tarde nos encontramos con Eduardo y Alejandro.

A las 8.40 nos fuimos, después de estirar un poco, a la línea de salida. Pudimos colocarnos bastante adelante. Ya allí en medio del gentío, se presagiaba lluvia. Una nube enorme y negra, muy negra, nos cubría. Antes del pistoletazo de salida empezó a chispear, y nada más salir, rompió a llover de manera insistente y pertinaz, lluvia que no nos dejó durante una hora más o menos (según recuerdo).

Los primeros kilómetros, con la lluvia, me costó entrar en calor. Se sentía el frío y poco a poco empezamos a calarnos. Esto hizo que hubiera muchas menos bromas y algo menos de euforia, típico en los primeros kilómetros de una maratón. Bastante teníamos con el agua que nos caía y el frio. Sin embargo la cuesta hacia Plaza de Castilla se me hizo corta, pese a que desde el principio, junto con Luis, mi compañero de fatigas, cogimos un ritmo, para mí, exigente. Después, la carrera empieza a bajar, aunque se pasan muchos ‘falsos llanos’ y alguna que otra cuesta. A partir de la Plaza de la República Dominicana, ya sin lluvia, con bastante más gente animando, se entra en los kilómetros donde uno va más sobrado. Ya se han calentado los músculos, la ciudad está muy bonita, la gente anima y, además, hasta empieza a salir el sol que seca nuestra ropa. Nos dirigimos a la parte más emblemática de Madrid, Cuatro Caminos, Chamberí, Hortaleza, Gran Vía… ¡Qué gozada tener Madrid para correr por en medio de estas calles! ¡Cómo se disfrutan estos kilómetros!, aun con fuerzas, da tiempo para hablar, comentar, disfrutar del paisaje y la gente. Y se alcanza el mayor nivel de ánimo al pasar por la, aun en obras, Puerta del Sol. Por en medio de un pasillo humano avanzas entre aplausos y gritos de ánimo de personas anónimas que te consideran atleta de maratón. Esto te lleva en volandas hacia la media maratón, después de pasar por delante del Palacio Real y la calle Ferraz.

km 17, corriendo por la Gran Vïa

Y empieza la ‘segunda mitad’. Ayuda la bajada hacia el puente de los franceses y pasar por el precioso Parque del Oeste. Dejamos la estación del Norte para enfilar hacia la Casa de Campo. Es un punto difícil. Aunque la Casa de Campo es el oasis de Madrid, y correr por allí es una gozada (miles de corredores madrileños lo hacen todos los días) uno sabe que la Casa de Campo, en la Maratón de Madrid, es el comienzo de nuestra particular travesía del desierto. Se entra hacia el km 26 y se sale después del 32. Son los kilómetros donde muchos se encontrarán con el muro, ese punto de la carrera que te dirá si solo vas a sufrir o si vas a penar. Para mi desgracia, este año se accede a la casa de campo por un caminillo de tierra al final del cual hay un empedrado irregular (¡quién es responsable de esta animalada!) que al ser al final de una pequeña cuesta abajo se enfila con cierta velocidad. Allí me fui peligrosamente al suelo después de tropezar con un pedrusco. Me dejé la piel de las manos y algo sangré, pero mi tendencia a rodar evitó que me hiciera un daño importante y pude levantarme y seguir corriendo. El escozor de las manos hizo que en los siguientes tres o cuatro kilómetros me olvidara de lo que empezaban a dolerme las piernas.
km 25 Ahí me caí (Foto Pepemillas)

Desde la salida de la casa de campo hasta Pirámides, se pasa por lo que, seguramente es la zona más fea de la carrera. Coincide todo. Se sale del verde para entrar otra vez al asfalto. Se atraviesan algunas calles con muy poca gente. Empiezan a fallar las fuerzas (a algunos ‘el tio del mazo’, como también se conoce al ‘muro’, ya les ha atizado). Y lo peor, empiezan las cuestas a picar hacia arriba. Le digo a Luis: “Ahora empieza la carrera”. Luis y yo nos juramentamos: hay que mantener el ritmo hasta el 36. Después ya veremos. En Pirámides vuelve a haber bastante gente animando y eso ayuda a enfilar el final. Y llegan Acacias, Atocha y, finalmente, la cuestecita de Alfonso XII. ¡Pero apenas tres kilómetros para llegar! Si queda algo de energía en las piernas, se queda en esta cuesta. Allí se me queda atrás Luis, que le da una pequeña pájara. Yo sigo como un autómata al ritmo que llevaba, con miedo a reducirlo por si me quedo clavado. Un ciclista, a mi lado, anima a gritos: ¡animo valientes, vosotros sí que sois deportistas, y no esos que juegan al futbol! Se agradece, te ayuda a seguir adelante. Y llego a meta, con esa mezcla de sensaciones tan especial que solo entenderán los que han acabado en su vida una maratón.
Llegando a meta

¡En meta!


Ha sido mi mejor maratón. Miro mis ritmos de carrera en los últimos kilómetros y no puedo creerlos, casi iguales que al principio. Si cada maratón es especial y distinta, esta será siempre, la primera maratón que corro controlando mi carrera hasta casi el final. Y MAPOMA siempre será MAPOMA, mi principio en este mundo y mi manera de medirme en él.

Maratones que he corrido

  • Maratón de Madrid: 2004 (3h 58m), 2005(3h 56m 42s), 2006(4h 15m 34s), 2007 (4h 06m 49s), 2009 (3h 40m 20s), 2012 (3h 19m 36s), 2013 (3h 13m 59s), 2014 (3h 40m 58s), 2015 (3h 19m 33s), 2017 (3h 58m 12s), 2018 (3h 45m 4s), 2019 (4h 6m), 2021 (4h 11m 56s), 2022 (4h 8m), 2023 (4h 11m 51s)
  • Maratón de Donosti: 2007 (4h 4m 52s), 2017 (3h 38m 40s)
  • Maratón de Toral de los Vados: 2008 (4h 11 m 16s)
  • Maratón de Marrakech: 2009 (3h 58m 4s)
  • Maratón de Oporto: 2009 (3h 30m 34s)
  • Maratón de Zaragoza: 2009 (3h 56m 32s)
  • Maratón de Sevilla: 2010 (3h 47m 27s), 2019 (3h 50m 13s)
  • Maratón de Boston: 2010 (3h 29m)
  • Maratón de Nueva York: 2010 (3h 28m 38s), 2019 (3h 55m 38s)
  • Maratón de Málaga: 2010 (3h 52m 16s)
  • Maratón de París: 2011 (3h 29m 43s)
  • Maratón de Berlín: 2011 (3h 23m 28s), 2022 (4h 5m 40s)
  • Maratón de Castellón: 2011 (3h 20m 14s)
  • Maratón Misteriosa (Tres Casas, Segovia), 2013 (3h 54m)
  • Maratón de Chicago: 2013 (3h 25m 37s)
  • Maratón de Londres: 2014 (3h 27m 58s), 2016 (4h 1m 18s)
  • Maratón de Amsterdam: 2014 (3h 28m 6s)
  • Maratón de Lisboa: 2015 (3h 34m 56s)
  • Maratón de Valencia: 2016 (3h 40m 32s)
  • Maratón de Tokio: 2017 (3h 39m 38s)
  • Maratón nocturna de Bilbao: 2018 (3h 44m 32s)
  • Maratón de Valdebebas: 2020 (4h 01m 49s), 2021 (4h 20 min.)
  • Maratón de Polvoranca: 2021 (4h 39m 25s)

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